19/11/2020
Siguió un minuto más abrazado a mí, por un lado no quería que se acabara nunca ese momento pero por otro....no deseaba otra cosa que arrodillarme ante Él.
Lamí y lamí el cuello de arriba abajo y de abajo arriba, le mordisqueé, succioné, relamí. Jugué con su orejita derecha. Mis uñas y dedos acariciaban su cabeza mientras me concentraba con los ojos cerrados en su cuello.
El siguiente estalactitazo que recibí fue en todo el hueso del "monte de Venus". Un golpe seco que me dejó más seca todavía y...claro...mis piernas volvieron a juntarse.
Hoy venía dispuesto a putearme como fuera. Soy una esclavita un poco pija como dice mi Señor. Me da muy mal rollo todo eso de mancharme y líquidos, jugos y cualquier tipo de fluido sea de la textura que sea.
¡¡¡Ummmm, da gusto empezar mi blog con esa expresión!!!
Juevecico de nuevo.
Los encuentros con mi Amo en la mazmorra se van espaciando. Entre el maldito virus y el trabajo de mi Señor... complicado es el que me deje atenderle con la asiduidad de antes.
Al principio me dolía, ahora...ya me voy acostumbrando a no verlo y ya no me molesta tanto el hecho de no disfrutarlo.
Quedamos a las 4 menos cinco en la puerta de la mazmorrita. Puntual como siempre allí estaba a menos 10.
Mi Amo llegó a y 5, día duro, nunca se retrasa pero su maldito trabajo me robo 10 minutos de mi preciado tiempo a merced de mi Señor.
Le atendí con la mejor de mis sonrisas que quedaba oculta por la mascarilla antivirus que tanto nos caracteriza este año 2020.
Llegó disculpando su tardanza, me saludó y subió corriendo las escaleras a lo que yo espeté:
-Ya no hace falta que corras, mi Amo, ya has llegado.
Venía nervioso, sudoroso y con prisas.
Subimos, esta vez yo detrás. Siempre me hace ir delante de Él por las escaleras para mirarme el culete pero, como ya he dicho, venía un poco descolocado.
Mientras esperábamos a que nos abrieran sus ojos se fijaron en el collar de cuero con argollas y enganches que llevaba. Yo me había quitado el foulard para que así fuera y mi Amo no tardó en visualizarlo y decirme que le encantaba
Nada más entrar no saludo Miss A y nos compartió el placer que le da el vernos siempre tan contentos y felices. Da gusto el advertirnos siempre de buen humor, no como muchos clientes asiduos que tiene que parecen que van al matadero en lugar de alegrarse y disfrutar del momento que van a pasar junto a su Am@ o sumis@.
Pero bueno, hay caracteres, para gustos... colores.
Miss A nos comentó que había puesto la calefacción para que a las 16.00 estuviera todo atemperado pero con la demora de los 10 minutos (entre que mi Amo llegó, me saludó y subimos ya había pasado ese espacio de tiempo) pues era posible que hiciera algo de calor.
¡¡¡¿Calor?!!! Pensé yo.
Calor es el que me hace pasar a mí mi Amo cada vez que me introduce en la mazmorra.
Sólo me faltaba un acicate más para que me entraran los sofocos de la muerte. Suerte que sudar no sudo, ya tengo bastante con el líquido que pierdo en mis orgasmos como para que también emanara fluidos a través de mis poros.
Accedí a la sala, Berkley, esta vez mi Amo tenía claro que quería utilizar la cruz de San Andrés.
Por suerte no hacía el calor que yo pensaba y me insté a desnudarme. Bueno, en realidad no me doy mucha prisa en desnudarme del todo porque me gusta que mi Amo vea siempre mi ropita interior y se vaya acostumbrando a disfrutarla. Nunca le ha gustado la ropa porque es algo molesto que tapa el cuerpo de su esclava y para Él ¿hay algo más bonito que la desnudez completa de su sumisa?
Pero yo se que poco a poco en su interior agradece que me esfuerce en deleitar su mirada con esos pequeños trapitos que cubren lo justo que tienen que cubrir.
Había llevado mini ropa sexi de cuero y una máscara por si surgía la oportunidad de ponérmela, pero...mejor lo dejamos para otra ocasión en la que no hayan tantas prisas, que es "nunca",
Siempre parece que vamos a pito de sereno. "Pim Pam, toma Lacasitos", como para perder más tiempo en cosas que, a mi Amo, realmente no le parecen tan importantes comparadas con el hecho de castigarme.
Llevaba un tanguita con una tira de flequitos por detrás y un sujetador que combinaba encajes con cuero/látex. Y así me quedé, sólo con la ropita interior y descalza. No hay nada que excite más a mi Señor que verme descalcita, aunque a veces decida que adorne mis pies con algún taconazo de esos que causan vértigo.
Me sentía bien con ese conjunto, era muy favorecedor a mi humilde parecer.
Mi Señor se entretuvo eligiendo el material de castigo y pidió agua, venía sediento por las prisas. Aproveche para preparar la correa y sacar gomitas. Últimamente se olvidan de ponernos, al igual que pasó con la botellita de agua.
Suerte que como buena sumisa estoy pendiente de que no falte de nada y de intentar que salga todo lo más perfecto posible.
Entró mi Señor y me miró de arriba abajo y volvió a insistir en lo chulisssimo que era mi collar nuevo. Un collar que desprendía olor a piel curtida. Olor que me transportaba a mi niñez, a mi primera cartera para ir a la escuela. Un maletín rojo que me encantaba olfatear y sentir como su esencia atravesaba mis pulmones. Un olor que me hacía sentir bien. Creo que con tan sólo 4 añitos esa fragancia ya me despertaba sensaciones agradables y placenteras.
Le pregunté si quería que me cambiara el collar por el de esclava pero me dijo que no era necesario que ese le había puesto cachondo.
A ver si los cierres, que son de clip y no de hebillas, aguantan las perrerías que me haga mi Amo le comenté.
- "Esperemos que sí mi esclavita", me respondió.
Me siguió mirando, me abrazó y me dijo lo bella que le parecía y lo mucho que me había echado de menos. Estaba sudoroso todavía, podría notar su espalda mojada que atravesaba el pullover que llevaba.
Me supo mal que hubiera tenido que apresurarse tanto para verme pero estaba contenta de que lo hubiera hecho.
Eso significaba mucho para mí. El hecho de que ponga de su parte por estar cerca de su sumisa es todo lo que más puedo desear. Eso quiere decir que le importo.
Creo que debió de leer mis pensamientos porque ipso facto me soltó, se sentó en el sofá orejero y me dijo... "a tu sitio", en el mismo instante en el que yo ya me estaba arrodillando. No hubiera sido necesario que me indicara nada porque antes de que acabara la frase de 3 palabras...ahí estaba yo de nuevo a sus pies, abrazada a su cintura. Intentando sentirlo dentro, muy dentro de mí. Fundiéndonos en uno.
Mi sumisión hacia Él había liberado una parte de mí que ni siquiera yo sabía que existía.
De repente me empezó a hablar y a decirme lo loco que estaba, que ni Él mismo sabía nunca como iba a actuar ni lo que iba a hacer y que no sabía si un día se le podía ir la cabeza.
Yo tengo plena confianza en mi Señor pero la verdad es que si ni Él mismo se fía de Sí, ¿cómo voy a hacerlo yo que no lo conozco ni una infinitésima parte de lo que Él se conoce?
Pero, aunque bordee el abismo de la oscuridad, yo, como su esclava, me entrego al instinto de mi Amo. Por que la confianza es la llave de la sumisión y la entrega, pero me dio que pensar por unos instantes, no lo voy a negar.
"A trabajar perrita" me dijo de repente cambiando de tema.
Cómo me gusta que me llame así. Me sale una sonrisa Joker incomparable con nada. Una sonrisa que ya no me puedo quitar en ningún momento de los que comparto con mi Amo. Bueno, hay momentos en los que si el castigo es muy duro, se me borra la sonrisa de golpe y pasa a ser cara de dolor y sufrimiento, pero enseguida recupero la línea curva de mis labios.
Me acerqué a su boca.
¡¡¡Cómo ansiaba besarle!!!
Puse mis manos sobre su cuello húmedo, le besé suavemente y abrimos los dos nuestras bocas y empezamos a juguetear con ellas, mordiéndonos en los labios en un beso más que frenético. Nuestros labios se saboreaban con ganas.
Su lengua alcanzó lo más profundo de mi garganta y seguidamente la mía exploró toda su embocadura. Lengua, dientes, no me dejé ni un ápice de su húmeda caverna.
De repente me separa de Él y me abofetea. Yo le reto con la mirada. Me vuelve a dar un revés, y otro. No aparto mis ojos de los suyos, ni tan siquiera pestañeo.
- "PUTA"
Sí, soy su PUTA.
Es una palabra que llevo con orgullo porque es así como mi Señor quiere que sea ante Él, así me siento en todo momento, por que para eso estoy a sus pies.
Mi vuelo más alto es a los pies de mi Amo.
Ser PUTA no significa ser despreciable o que no se me valore. Yo soy su sumisa, la PUTA de mi Amo, dependo de su control. Es así como encuentro excitación y placer, al saberme sometida.
Mi Amo me llama PUTA libremente para sacar eso que tengo dentro de mí. El simplemente hecho de que me eligiera indica que soy lo que Él buscaba.
Sólo Él hace que mis pensamientos más oscuros se liberen de todo tabú y que me olvide de todo pudor.
Ser elegante aún desnuda.
Ser su PUTA es llevar en alto el collar de esclava. Me excita saberme a su merced y el hecho de que disfrutaré de mi placer sólo cuando Él me lo permita.
Ser PUTA no es malo, es la expresión absoluta de la sexualidad y sensualidad de una sumisa., sacando lo golfa que soy.
Mi Amo me conoce como persona, como mujer, como amante, como dama, como perra en celo, como sumisa y como esclava en mi 1000%.
Cuando estoy ante mi amado Señor dejo de lado todos mis miedos y me exhibo ante Él como la PUTA que soy, porque sólo de Él recibiré el placer que me otorgan los orgasmos que me proporciona en el momento y lugar que ordena.
Creo que al desafiarle con la mirada sacó su lado más dominante y agarrándome por el collar, con la mano causando presión entre Él y mi cuello, me levantó de un tirón provocándome la falta de aliento al instante. Me puso la correa y se quitó la camiseta. Me cogió de la mano izquierda mientras en su siniestra llevaba la correa.
Se sentó, me arrodillé de nuevo, abracé sus piernas y me pidió que me sentara encima suyo mirándole a los ojos y con sus piernas entre las mías.
Y eso fue lo que hice, seguir obedeciendo a mi Amo.
Me coloqué encima y me lancé de nuevo en busca de su boca.
Seguimos lamiéndonos mientras Él me agarraba los pechos con fuerza. Me los estrujaba y se los metía en la boca ahogándose con ellos.
Colocó entonces mis pies sobre sus rodillas sin cambiar la posición de nuestros cuerpos, me bajó el sujetador hasta la cintura y siguió succionando y disfrutando de mis grandes y turgentes pupús. Mi cuerpo se curvó hacia atrás por la presión ejercida de su boca sobre mi torso. Me agarró por la muñeca y me devolvió a mi origen, me soltó una hostia bien dada que la cabeza casi se me giró como a la niña del exorcista.
Me agarró de nuevo del collar haciéndome bajar al suelo y sacó su polla.
- Ummmm, ¿me vas a premiar, mi Amo?
Pues parece que sí, era un premio para ambos dos. Porque....en realidad no se quien disfruta más de una buena mamada.
Creo que yo, porque yo disfruto el doble. Por una parte por que me encanta verle disfrutar y su placer es a la vez el mío...y...por otra parte...ya sabéis todos que es lo que más le gusta a esta esclavita...
"Chuparle la polla a su Amo"
Ummmm, sí, veo que hay cosas que no se os pasa por alto. ;)
Y ahí de rodillas, con la boca ocupadísssima por su gran pollón, acariciando sus huevos, que poco a poco me fui haciendo dueña de ellos con mis manos, mi lengua y mi boca.
A mi Amo no le gusta que le toque sus partes íntimas con mis manos a no ser que Él me de permiso pero me aventuré a probar poco a poco sin necesidad de abrir la boca nada más que para lo que me la había creado la Naturaleza.....para lamer y chupar.
No le debió disgustar porque mi señor tampoco abrió la suya. Allí recostado en el respaldo del sofá mientras su perrita trabajaba incesante con manos y boca.
- "Ya está bien, perrita"
Me agarró de nuevo del collar y la correa y me paseó hasta la camilla jaula que está en mitad de la mazmorra., con delicadeza esta vez, me incitó a que me sentara en el linde.
Me subí como si el borde de una piscina se tratara, haciendo fuerza con los dos brazos hasta que mis posaderas llegaron a la altura del filo.
Ahí me quedé mirando y contemplando a mi Señor que no soltaba mi cadena.
Me pidió que me recostara boca arriba y que cerrara los ojos.
Algo fue a buscar que luego noté que no era nada de lo que anteriormente había utilizado conmigo.
-"Ábrete de piernas, una zorra siempre tiene que estar bien abierta para su Amo"
Y así fue, intentando abrirme a tope, a pesar de ser menos flexible que un gato de escayola. Una pierna tocando la pared y la otra mirando a la de enfrente.
De repente golpe seco en el pubis a lo que reaccioné cerrando las piernas.
No, no.....
¡¡¡Gran error!!!
No debí haberlas cerrado. A mi Amo no le hizo mucha gracia la desobediencia y me dio de nuevos varios golpes con lo que resultó ser una vara de metacrilato transparente con forma de estalactita (esa es la idea que me quedó después de verla al acabar la sesión, que a lo mejor nada tiene que ver con la realidad).
Me repitió en que forma quería que tuviera mis piernas y me recordó que no se me volviera a ocurrir cerrarlas bajo ningún concepto.
De nuevo "Ohhh my God"!!!!
Bronca otra vez, desde el lado más próximo a mi cabeza por lo que lo oí claro y alto.
Le pedí disculpas reiteradamente "perdón, perdón, perdón".
¿Vosotros creéis que me sirvió de algo???
Efectivamente.... no me sirvió de "ná".
Siguió dándome varazos pausados para cogerme desprevenida, uno tras otro sin previo aviso.
Noté que se movía. Me lo imaginaba paseando lentamente a mi alrededor. Recorriendo mi piel con su mirada, realmente sentía como lo hacía.
Escucho su voz al al otro extremo de la jaula y noto, no de una manera muy agradablemente, como introduce sus dedos en lo más profundo de mi vagina.
No se cuantos dedos metió, si eran, dos, tres o cuatro porque me masturbó con tal fuerza que tenía todo dolorido de las envestidas. Su puño se estrellaba con mi cueva de una forma tan bestia que pensé que no llegaría a correrme porque era más el dolor molesto que el placer lo que sentía.
Pensé en concentrarme en correrme y así fue. Finalmente me corrí, dejándolo todo empapadito como siempre.
Allí estaba yo entregada completamente a mi Señor. Por que la sumisión sin entrega es sólo obediencia. Dichosos quienes en la distancia logran conquistarla. Y así es con mi Amo. Por más días que estemos separados sigo completamente sumisa a sus pies (bueno, algunas veces tengo mis dudas y lagunas pero vuelvo al redil con sólo una conversación con mi Señor).
Mi entrega no es algo tangible, no es un premio, no es una sesión, no es sexo, simplemente es abrir mi esencia para que Él tome el control y haga conmigo lo que desee y lo que le plazca. No se trata de dar para recibir, yo le doy porque ya he recibido.
¿Qué mayor regalo que el pertenecerle?
Mi Amo me pidió entonces que bajara con cuidado pero yo me lancé y de un saltó bajé los dos escalones de golpe ("para haberme matao"). Es lo que tenemos las vikingas, que estamos un poquito asalvajadas.
Me llevó, casi ahogándome (con la fuerza de su puño apoyado en mi garganta agarrando el collar), a la Cruz de San Andrés que me pidió.
Me puso cara a la pared y me pidió que cerrara los ojos, como tantas veces me pide. Sujetó la correa de perra a una argolla que estaba anclada en la pared y amarró mis manos con cuerdas a otras argollas que estaban insertadas en la Cruz. La mano izquierda con un cabo amarillo y la mano derecha con el cabo rojo.
Elevó mi pierna izquierda y la ensogó también con la cuerda roja.
Abre los ojos, me pidió de nuevo mi Señor.
Al abrirlos pude comprobar los colores de las cuerdas. Mi mente, como siempre, estaba activa y siempre está relacionando cosas que ve, oye o siente con otras cosas que están recorriendo su cabecita y...la combinación de los cabos me recordó muy mucho a la bandera de España. A ver que combinación me hace la próxima vez, pensé. Sólo me faltaba ver pasar por ahí a la Legión. ;)
Me dio un par de manotazos fuertes en el trasero y me volvió a pedir que cerrara los ojos. Mi mente también voló y empecé a acordarme de "Barrio sésamo" y su episodio de "abrir", "cerrar". Ese si me lo tenía bien aprendido, jejeje
Bueno, en realidad todas esas comparaciones se me han ocurrido ahora al narrar los hechos. En aquel momento no estaba yo para pensar en muchas cosas y menos para hacer cotejos.
Cerré los ojos con miedo por que la sóla idea de saber que tenía mi pie en alto a merced de los castigos de mi Amo no era el pensamiento más agradable que me hubiera gustado tener.
Noté de repente dos latigazos en la espalda. Me cubrí rápidamente la cara con el brazo derecho para evitar que me marcara el rostro (no es la primera vez que se le escapa la punta del zurriago). Siguió arreándome pero con menor fuerza hasta que se animó y me volvió a dar tan fuerte que noté como se me marcaba el extremo justo debajo del pecho derecho.
¡¡¡ Que escozor!!!
Oigo entonces que se aleja y cuando vuelve me ordena de nuevo que abra los ojos. Cómo le gusta hacerme sufrir.
Sabe que no soporto que me castigue los piecitos y no sólo va hacer caso omiso a mis preferencias si no que además va a disfrutar el doble haciéndome mirar como lo hace.
Había cambiado el látigo por una vara con la que me golpeó la planta del pie izquierdo que estaba en alto.
Por supuesto que me quejé, como siempre que se acerca a ellos.
-"Pídeme que te los castigue"
Vamos a ver, con lo que odio que se me aproxime a ellos... ¿cómo le voy a pedir que encima me los castigue?
Me negué a pedírselo y me volvió a dar.
¡Que dolor!
No se lo quería pedir pero si no lo hacía me seguiría dando hasta que me doblegara a su petición.
- "Pídemelo y te daré sólo dos golpes más"
Que iba a hacer, pues lo que me ordenaba mi Amo. Muy a mi pesar le pedí por favor que me castigara los pies.
Pues sí, yo cumplí demandándoselo pero el que no cumplió fue mi Amo que dobló el castigo y en lugar de dos golpes me propinó cuatro.
Eso me enfadó porque...no se puede cambiar de idea en dos segundos y por supuesto que puse mis objeciones.
Pero, en seguida recapacité... Bueno, sí, Él como Dueño, Amo y Señor puede actuar como quiera. Él es el que decide el qué, el cómo, el cuándo, el por qué, y el dónde de su sumisa.
Son cositas que a veces se me olvidan por unos instantes pero.....podría haberme avisado, me sentí un poco engañadita. Pero a la vez contenta porque me alimento de esa lujuria, de esa perversión, de su sabiduría, del poder que emana de mi Señor. Es entonces cuando me lleno de Él, porque me doy cuenta de que soy suya, sólo suya.
Como recompensa me masturbó de nuevo hasta que me corrí. El suelo inundado:
- "Mira lo que has hecho, perrita"
Me desató, con un poquito de mi servicial ayuda para no perder ni un segundo de tiempo, y me dijo que me arrodillara allí en el charco y que chupara.
Miré a mi Amo desde el suelo de rodillas con carita de perrita pachona, con ojos tristes, los mismos ojitos que ponía el gatito de Shrek, pero...como siempre, no se compadeció, me miró, sonrío y dijo "venga, ponte ahí rapidito".
Grrrrr, me resbalaba con tanta charca y notaba, no la humedad, si no los litros de jugos que habían salido de mi interior.
Me introduje su gran pene hasta el interior de mi garganta, sin necesitar ayuda de sus manos en mi cabeza.
Chupé con ganas. Las ganas acumuladas de tantos días sin verlo ni disfrutarlo.
Que placer para mí poder deleitarme con su miembro.
Chupé todo lo fuerte y profundo que pude sin utilizar mis manos hasta que mi Amo decidió que ya era suficiente....de momento.
Me llevó de nuevo a la jaula, agarrándome otra vez por el collar y haciendo que me volviera a faltar el aliento. Yo no entendía como aguantaba tanto sin abrirse ya que el cierre no era de hebillas si no de clips. Pero...cumplió con su labor y objetivo. El de dar placer a mi Amo y aguantar en su sitio hasta el final.
Esta vez subí por las escaleritas del lateral. Me puso en la postura del perrito sobre la jaulita y me empezó a golpear con una vara roja. Me golpeó innumerables veces. Dolía, escocía, me quejaba, seguía atizándome, seguía quejándome.
¿Cúando va a parar?
De repente, como si hubiera leído mi pensamiento...paró.
¿Pero para qué paro?
Para cambiara de herramienta del dolor.
Buffff
La cosa no iba a terminar ahí. Con el trasero todo dolorido me giré para ver que es lo que estaba maquinando mi Amo.
Me lo vi acercarse con una tabla de madera de esas de atizar. Estaba perforada con agujeros redondos. Seguro que eso ayudaba a que doliera menos o....a lo mejor era para que las marcas quedaran más bonitas, a topitos, como en la Feria de Abril.
La cuestión es que me dejó el cachete derecho del culo a lunares y rojito, rojito, me echaba fuego, es decir, no es que estuviera rojo....estaba "al rojo vivo".
Qué color más bonito habían adquirido mis posaderas. Seguro que mi Amo estaba orgulloso de su obra porque me ayudó, dándome la mano, a bajarme por los 3 escalones que me acercaban al suelo.
"Haz la cama, túmbate y relájate un ratito"
Ni dos minutos me dio para que descansara, yo no se que medidas de tiempo utiliza mi Señor pero me pareció muy escaso el tiempo que me concedió.
Aún casi no me había tumbado cuando de nuevo escuché la voz de mi amado.
-"¡¡¡Te voy a violar!!!
¡¡¡Chupa zorra!!!"
De nuevo la recogí con mi boca con unas inmensas ganas, saboreando el dulce manjar que me había cedido mi Amo..
Tenía que aprovecharlo y ponérsela lo más dura posible para que mi Dueño pudiera violarme sin compasión.
Solté un momento su miembro y me puse a buscar los preservativos para que luego no nos pillara desprevenidos.
Shit!!!
No puedo abrirlos, tengo que utilizar mis dientes rápidamente para no perder el encanto del momento y que mi Señor se enfríe.
Son los inconvenientes de comprar con urgencias de última hora en el Mercadona.
Vuelvo a lamer para no perder ápice de dureza y excitación.
Mi Amo está supercachondíssssimo. Creo que le gusta como se la chupa su esclavita.
Me abofetea, se calienta aún más. Está ya a punto de embestirme con su mástil.
Le coloco la capucha y se me abalanza encima como una fiera sin freno.
Me la hinca como si quisiera atravesarme.
-"Te voy a violar zorra"
Y poco que le gusta a su perra que la violen.
Estoy encantada de la vida, grito de placer e impotencia de no poder moverme al tenerlo encima.
Intento por todos los medios apartarme. Lucho por que no me violente pero...mi Amo es muy fuerte y salvaje.
Me escupe en la boca, me aparto y me chilla:
- "¡¡¡Abre la boca puta!!!"
¡¡¡ Venga más virus, en tiempos de pandemia no puede se muy bueno!!!
¿Pero que más da lo que una simple sumisa piense?
Ahí estaba su sumisa, con las piernas abiertas, la boca más abierta todavía, aguantando las acometidas de mi violador.
Se aparta de mi cuerpo y me folla la boca, mi cabeza se aplasta contra el colchón en cada carga de polla.
La saca de golpe y se corre en toda mi cara y pelo. Mascarilla intensiva en 2 segundos. Noto como mis ojos están como pegados, me cuesta abrirlos. Mi pelo engominado y mi cara cubierta de un elixir enganchoso.
Ummm, que placer sentir el semen caliente de mi Amo por todo mi rostro.
Mi Amo sonríe como siempre que se corre por fuera (Él siempre me dice que mientras estamos juntos en la mazmorra se corre muchas veces por dentro) y se tumba extasiado al lado de su esclavita.
Para mí es un momento mágico ver esa carita sonriente y llena de paz cuando se corre. Me hace feliz verlo feliz.
Como cada vez que acabamos, me vuelve a decir que "ha sido la mejor experiencia de su vida".
Espero que sea cierto porque eso significaría que cada vez hay más compenetración y que nada puede fallar si lo seguimos haciendo así, con ganas e ilusión.
Estoy feliz y eso se me nota, mejor dicho, estamos felices y...eso se nos nota. ;)
Hora de la ducha, se ha hecho tarde.
Yo aprovecho para recoger las cositas mientras mi Señor se ducha. Desato las cuerdas que quedaron en la Cruz pero me es imposible deshacer los nudos que hizo mi Amo en la cuerda roja y tengo que cortarla. Bueno, un recuerdito que dejamos en la argolla. Queda hasta bonito.
Termino de recoger todo, absorber todas las inundaciones repartidas por la estancia y me doy una duchita super rápida después de arreglarme la carita para no parecer un osito panda.
Al salir le comento a Miss A:
-¿A que salgo más mona de lo que he entrado?
A lo que muy amablemente contestó:
-Tu eres bellísima y siempre estás bella, tú también por
supuesto (le dijo a mi Amo)
Y...ahora a esperar a la siguiente que...fue el día 16 de Diciembre, ya hace más de un mes.
En cuanto pueda....os relato los hechos.
Saludines y azotes.
P.D
Sorry, se me olvidó algo muy importante.
¿Vosotros creéis que la esclavita Pam no se corrió cuando la violaba su Propietario?
Ummm, pues por supuesto y no una....dos veces. Dos veces fueron suficientes para tener que escurrir luego la sábana.
Ainssss, si no os lo cuento....reviento. Me gusta haceros partícipes de todos mis orgasmos.
Ahora sí que me despido hasta la próxima, que espero no se haga de rogar.
¡¡¡Ciao bellos!!!
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