19/11/2020 ¡¡¡Ummmm, da gusto empezar mi blog con esa expresión!!! Juevecico de nuevo. Los encuentros con mi Amo en la mazmorra se van espaciando. Entre el maldito virus y el trabajo de mi Señor... complicado es el que me deje atenderle con la asiduidad de antes. Al principio me dolía, ahora...ya me voy acostumbrando a no verlo y ya no me molesta tanto el hecho de no disfrutarlo. Quedamos a las 4 menos cinco en la puerta de la mazmorrita. Puntual como siempre allí estaba a menos 10. Mi Amo llegó a y 5, día duro, nunca se retrasa pero su maldito trabajo me robo 10 minutos de mi preciado tiempo a merced de mi Señor. Le atendí con la mejor de mis sonrisas que quedaba oculta por la mascarilla antivirus que tanto nos caracteriza este año 2020. Llegó disculpando su tardanza, me saludó y subió corriendo las escaleras a lo que yo espeté: -Ya no hace falta que corras, mi Amo, ya has llegado. Venía nervioso, sudoroso y con prisas. Subimos, esta vez yo detrás. Siempre me hace ir delante de É...