05/03/2020

¡¡¡Ummmm, juevecitos, jueves!!!

Nos vemos antes de lo esperado, no hizo falta que los astros se alinearan para el lunes.
Mi Amo hacía descanso del fútbol y...pensó en su esclavita....
Bueno, en realidad le salió algo que hacer el lunes y no iba a esperar una semanita más para ver a su zorrita y...adelantó el encuentro, por lo que le estoy eternamente agradecida.

Mi Señor debió de reflexionar:

-"He descubierto una sumisa especial, única...esa esclavita con la que siempre soñé, que hace que sienta la necesidad de hacerle ver todo lo que tiene que ofrecer a su Amo, por que... ella no es capaz de ver ni imaginar todo ese potencial, por más ganas y predisposición que tenga".

Y pensó:

- "No voy a dejar que escapes, quiero que te sientas viva, vivas y goces...
   Entonces.... ¿por qué esperar o dejar pasar una oportunidad de disfrutarla?"

Esos fueron los motivos de la agradable sorpresa de verlo antes.
Mi Amo me ordenó quedar en la mazmorra a las 7. Quería que le esperara allí encadenada y de rodillas  aguardando la llegada de su Señor.




 Luego quería hacer una birrita para comentar el último blog, pero mi mente intuía que se iba a obviar lo de la cervecita de después.
Finalmente quedamos a las 6 y media en el bar de siempre. Decidí esta vez acudir en autobús. Era un "de puerta a puerta". Era como tener un esclavo,  que me llevaba de origen a destino como una reina.
Recibí un mensaje de mi Amo comentándome que se retrasaría un poquito y que si yo llevaba dinero en efectivo para pagar la mazmorra (Él no suele llevar, a pesar de las veces que ha necesitado y se ha dado cuenta de lo imperioso que es tener siempre algo de cash en el bolsillo para posibles emergencias como ésta).

Pues...esta vez, era yo la que no llevaba suficiente, no contaba con un cargo extra en esa tarde, y yo nunca saco dinero de los cajeros, por lo que mi Amo tuvo que ir a buscar uno urgentemente. Cosa que retrasó aún más su llegada al punto de encuentro.

Mi Señor llegó a las 7 menos cuarto y...allí estaba yo, solita, en una mesa de espaldas a la tele y con los ojos clavados en la puerta de entrada, ante una jauría de lobos hambrientos que me saludaban y miraban expectantes.

Mientras esperaba le envié un mensaje a mi Amo solicitándole permiso para pedirme una Voll. Se me hizo eterna la espera de 15 minutos. Por fin vi aparecer a mi amado Señor. Entro, se sentó en un taburete frente a la barra, pidió una cañita y unas patatas fritas onduladas al jamón.

A mi Amo le gusta hacerme esperar, cuando me toca por primera vez tras la espera nota como mi corazón pasa de 0 a 100 en segundos.

Lo miré desde mi mesa y sonreí. Con el dedo índice de su mano derecha mi Dueño me pidió que me acercara.

Ahí me tenía, enfrente. Le gusta mirar mis labios mientras hablo y sabe que podría besarlos en cualquier instante...pero...retrasa el momento para aumentar aún más mi deseo...
No tardó más de 3 minutos en besarme....mis labios ya ardían de anhelo desde el primer minuto en que me desperté por la mañana pensando únicamente en verle y sentirle.

Llevaba yo unas lentillas verdes que me producían mirada de gata salvaje.
Mi Amo me comentó  lo mona que estaba con ellas preguntándome:

-"¿Son las mismas que llevabas el otro día?
  Te brillan más los ojos"

Con esos ojos brillantes y activos le dije que era la ilusión de volverlo a ver lo que iluminaba mi mirada.

Mi Señor sabe que ha encontrado a la persona adecuada porque cuando la mira... sus ojos, aunque ocultos tras una tímida sonrisa, le dicen:

"Voy a entregarte todo lo que no entregué antes, quiero darte algo único"

Mi mirada es la mejor indicación para saber que soy completamente feliz....
Me enganchó entonces por un collar que  llevaba de cadena gruesa y le dije rápidamente que llevara cuidado con estirar que era un collar "vainilla" no apto para esos menesteres que tanto gustaban a mi Amo.

Fuimos directos ya a la mazmorra tras los rápidos15 minutos que pudimos compartir. Cruzamos el umbral tras abrirnos la puerta Miss A.
Es tan amable y cariñosa, siempre me saca una sonrojada sonrisa con sus comentarios. Esta vez no se refirió a mis zapatos, simplemente añadió "siempre estoy esperando ver a esta chica".
Me gusta que sea imperecederamente tan agradable con nosotros y que constantemente me haga sentir bien con sus exégesis.
Mi Amo sonrió, me encanta que se sienta orgulloso de su posesión, de su esclavita, de su sumisa, de su perrita....
Y yo me siento orgullosa de estar en el lugar que me corresponde y eso me llena de dicha. Mi lugar es entregada y dispuesta, se lo que soy y lo que quiero y lo disfruto plenamente.
Y...¿sabéis lo que quiero?
Lo que quiero....es a mi Amo, servirle y hacerle feliz. Le pertenezco, eso me gusta y a Él...le encanta.

Entré a la sala Naked mientras mi Amo seguía platicando con Miss A.. Mientras me despojaba de mi atuendo entró mi Señor. Aún no me había desposeído de mi ropa interior. Un conjunto de leopardo con los encajes en color fucsia que estrenaba para mi Amo.
Mi Señor no es muy de estas cosas ya que como más bella me ve es cuando me tiene completamente desnudita, sin trapitos ni atavíos.
 Pero...yo creo que el erotismo en el sexo es...como la salsa en las comidas. No es imprescindible, pero....hace que todo sepa más rico.

Se sentó en un sofá me cogió de la mano y me sentó sobre Él. La postura no era de las más cómodas ya que es un sofá con reposabrazos por lo que no tenía manera posible de colocar las piernas de manera adecuada.

Me empezó a apretujar los pechos y a besarlos.

"Fuera sujetador" me ordenó.

Me siguió comiendo los pechos, apretándolos con gran fuerza como si quisiera abarcarlos entre las dos manos, llenando su boca con ellos.

Me levantó mientras me susurraba "desnúdate del todo".
Me acerqué al rincón donde deposito siempre mi ropa en perfecto orden y me bajé lentamente el tanguita con cara de pilla y ojos chispeantes.

Me coloqué entonces las esposas en pies y manos, no sin antes haberme puesto mi amado y deseado collar de acero.  
Una vez que has sentido el frío metal de las cadenas sobre tu piel, alrededor de ella, contraponiéndose al calor del fuego que recorre tu cuerpo, es imposible no desearlo, necesitarlo, recordarlo y saber que esa vivencia es como una puerta que jamás se volverá a cerrar.

Yo notaba la serenidad en mi rostro, anhelo en mi corazón y humedad entre mis piernas. Sabía que iba a ser utilizada....porque...a veces...para Él soy su todo pero otras muchas...soy su NADA.

Mi entrega es total cuando le miro y pienso:

"No deseo estar en otro lugar más que a tus pies"

Porque yo soy Su propiedad, Su  juguete sexual, Su liberación, Su sumisa....pero también soy Su responsabilidad, Su flor delicada, Su regalo del cielo y Su esclavita a la que cuidar.
Yo soy todo eso y mucho más y Él siempre me obligará a recordarlo.

Me enganchó del collar de acero y me arrastró hasta el suelo con tal fuerza que casi no me dio tiempo a colocar las manos para no caer de boca. Las esposas tampoco me daban mucho margen de movimiento y me siguió arrastrando. Me levantó del collar  ahogándome por completo. Noté como la gola se me hundía acercándose cada vez más a mi columna vertebral (aún siento dolor al tragar).
Intentaba ponerme de pie para que no me tirara tanto pero acto seguido me llevaba de nuevo al suelo.
Llegué a pensar que no iba a salir de esa con vida. Es la tercera vez con mi Amo en que temo por mi supervivencia. Aunque tengo plena confianza en Él, a veces pienso que se le puede ir un poquito de las manos.
Tengo muy claro que quien te domina te cuida, quien te posee te mima, quien te somete te hace libre.
Quien es tu Amo es tu protección. Mi Señor pedirá mi dolor pero nunca mi sufrimiento.
Esa idea es la idea que intentaba no sacar de mi mente en todo momento.

Me llevó hasta el pequeño calabozo que tan poco me gusta, me resistí pidiendo de nuevo que por favor no me metiera allí pero.....caso omiso me hizo.
Tal y como me metió cerró rápidamente con cerrojo. Golpeé la puerta con fuerza, con un golpe seco con la mano abierta. Fuerza que transmití de rabia e impotencia.
Una vez dentro aproveché para coger aliento. En el fondo me hizo bien el que me introdujera allí. Fue un alivio para mi garganta y mis pulmones, que ya echaban de menos el oxígeno que mi cerebro tanto necesitaba para funcionar correctamente. Llegué a marearme incluso por la falta de aire.
Jamás pensé que el cuarto oscuro me fuera de consuelo. En lo más profundo de mi mente le di las gracias a mi Señor por ello.
De rodillas en el suelo, ansiosa y expectante, escuchando infinidad de ruidos procedentes de los pasos y manos de mi Amo.

De nuevo oigo pasos hacia la puerta fría de metal del calabozo. Me sacó con la misma suavidad que había empleado en el camino de ida y me llevó de vuelta hacia la butaca ordenándome que me pusiera de rodillas en el suelo apoyando mi cuerpo sobre ella. Y así lo hice, sin saber todavía lo que me esperaba.
La disciplina es una de las partes más importantes para mí. Sin disciplina no crezco y sin crecimiento la relación "muere". Necesito que sea estricto pero justo. Que sea disciplinado pero flexible, no todo es blanco o negro.
Su disciplina no la cuestiono, la acato porque mi actitud, mi personalidad y mi carácter...eso es lo que hace acrecentar Su dominio.
No es cuestión de ser exigente, riguroso o caprichoso, simplemente es tener claro qué se quiere y no conformase con menos.
Y ahí estaba yo....
De rodillas esperando mi castigo y disciplina.
No sentía miedo, sentía deseo. No sentía angustia, sentía entrega. No sentía indefensión sentía libertad.
Un golpe fino y seco despertó escozor en mi trasero. No sabía cual había sido el instrumento que había producido ese quemazón. Le siguieron varios después del primero. Ahora más que escocer empezaba a notar ardor. Me quejé a partir del tercero. Después de varios más mi Amo se dio cuenta de que a mis piernas le seguían unos apetitosos piecitos.
¡¡¡Oh, no!!!
Los piecitos, no, por favor.



¿Por qué sería tan observador mi Torturador?
Varios latigazos más en las plantas con esa vara de madera que vi en uno de los giros que hice para quejarme y suplicarle que no me los castigase que acabara ya con ese "suplicio turco".
Intentaba ocultarlos bajo la silla pero....misión imposible, quedaban al descubierto, las rodillas no podía meterlas más debajo de la butaca.
Me chilló diciendo que si no me estaba quieta me sacaría afuera. Ante tal amenaza intenté no moverme mucho manteniendo los pies lo más juntitos posibles, tal y como me reclama siempre mi Señor.

Pero mis dedos se movían a cada golpe de vara. Me pisó entonces el pie derecho con sus botines. Me cogió los deditos en mala posición causándome un horrible dolor al aplastarlos contra el suelo. Me quejaba insistentemente pero parece que disfrutaba cada vez más de mis ruegos. Clavó entonces el borde de la caña en la planta del otro pie que tenía libre y tranquilo. Como si intentara atravesarlo como un pinchito. Retorcía la caña y apretaba. El dolor de los dedos del otro pie le quitaban importancia al dolor del palo clavado en éste.
Me siguió azotando el trasero, mientras se colocaba delante de mí.
El dolor va y viene, no es un dolor continuo. Cuando aprendemos a saborear el dolor para transformarlo en placer, nos damos cuenta que el umbral que los separa sólo está en nuestra mente.

El brillo de mi mirada...y el color en mis nalgas...dos hermosas visiones para mi Amo.

Cada marca sobre mi piel lleva el nombre de mi Dueño, cada azote me una más a Él, sintiendo mi libertad en cada grito y el amor en cada suspiro.

De nuevo me llevó a rastras hasta el cuarto oscuro, como si no hubiera tenido bastante con el rato encerrada de antes. A cuatro patas y con la cadena de las manos tan corta...no podía seguir los acelerados pasos de mi Amo.
De la fuerza que ejercía y mi resistencia a seguir a rastras, intentaba por todos los medios ponerme de pie, se me abrió una de las esposas del pie.
Me lanzó dentro de ese pozo oscuro de nuevo, de malas maneras y con gran fuerza. Otra vez inmersa en la penumbra de ese mini cuartucho frío y desolador.
Intenté no pensarlo e intenté distraer mi mente. Tenía una cosa pendiente que hacer, volver a colocarme la esposa del tobillo y a eso me dispuse.
Entretenida estaba en ello cuando oí que  mi Señor se acercaba. Ipso facto abrió la puerta y  me dio una mordaza roja de esas en forma de aro que te dejan la boquita abierta y dispuesta para ser usada de cualquier manera.

¿Cómo me iba a colocar la correa alrededor de mi cabeza si con las esposas puestas en las muñecas no llegaba?

A despertar de nuevo el ingenio. Suerte que tenían un cierre de seguridad que tuve que atisbar a oscuras pero....acerté a la primera.
Me coloqué la argolla lo más fuerte que pude con la correo que rodeaba mi testa. Mientras me la apretaba al máximo volví a escuchar las pisadas de mi Amo aproximándose. Corrió una mini rejilla que está localizado en la puerta metálica, a la altura de sus ojos para poder supervisar a la presa.
Y me profirió la siguiente frase:

-"Eres una puta"

Y cerró de nuevo de un golpe seco y contundente.

No se porqué pero....me hace mucha gracia que me insulte. Es una sensación extraña porque nunca antes me habían tratado así ni me habían soltado ese tipo de improperios. Se me activa como el botoncito de la risa.
Doy gracias a Dios, de rodillas (nunca mejor dicho) de que mi Amo no me vea reír, seguro que no le haría ni pizca de gracia.

Abre de nuevo la puerta mi Señor y de nuevo me zahiere:

-"Tócate perra"

Su perra, ni corta ni perezosa empieza a masturbarse con ganas.
Coloca su bota fuertemente sobre mi pecho. Me duele tanta presión, mi espalda toca ya la pared trasera en una postura incómoda de mantener pero eso no impide que me siga masturbando hasta correrme y dejar chorreando todo el suelo de la celda. Con lo que odio estar mojada, las rodillas me resbalaban pero ahí seguía guardando la compostura de la mejor manera posible.

Me folló entonces la boca, introduciendo su pene por el circulo rojo que ocupaba en ese momento mi boca.
.Una manera de asegurarse que no le muerda, es imposible cerrar las fauces con ese aro introducido en ellas.

Entregada, disfrutando y dejándole ver esa mirada de.......

Me sacó del collar de nuevo. Yo andaba como los conejitos, saltitos con las patitas de delante seguidos de cortos pasitos con las zancas de detrás.
Me agarró de las esposas y las enganchó a la garrucha. Escuché entonces un látigo. Me giro para comprobar que realmente lo que había oído era lo que segundos después vieron mis ojos.
Miré porque en ningún momento mi Amo me había ordenado que cerrara los ojos y aproveché ese sentido del que pocas veces me deja su usufructo mi Señor.

Acto seguido noté la punta del látigo sobre mi espalda, varias veces fui golpeada, me retorcía cada latigazo de tal manera que acabé golpeándome la cabeza con el hierro de la polea.
Las esposas se enrollaron con la trocla de mala manera. Mi Amo me cogió del pelo hacia atrás.
Sé muy bien que cuando tiene mi pelo envuelto en Su mano, algo ocurrirá. Adora domarme como a una yegua en celo. ¡¡¡Siempre!!!
 Me soltó y me empujó con el pie. Me quejé en la medida que pude al no tener toda la movilidad que yo quisiera de mi boca y me reboté con mi Señor.
Me amenazó  de nuevo con sacarme fuera de la sala.
Me siguió azotando, no sin antes apartar mi rubio cabello de la espalda (no se si por verla en su amplitud o hizo realmente caso de mi último bloc en el que le comentaba la importancia de tener mi cabello bello y cuidado) hasta que decidió soltarme. Le costó  hacerlo por el lío que tenían mis esposas entrelazadas con la polea.
Me bajó hasta el suelo y me ordenó hacer la cama rápidamente.
Con las esposas todavía puestas me costaba varear la sábana, la largura del metal que unía las dos pulseras que amarraban mis muñecas, no daban la amplitud deseada.

"Date prisa", esgrimió mi Amo azotando mi culo con sus manos. Entre la dificultad, los nervios y las cachetadas aún me costaba más centrarme en colocar la dichosa sabanita en su lugar.
Una vez colocada mi Señor me ordenó ponerme de rodillas sobre la cama mirándole a Él.
Se sentó en el borde de la cama y....no hizo falta que me dijera nada. Yo sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Como una perrita lamedora me lancé dulcemente sobre su espalda para, suavemente, cubrirla de saliva con mi siempre acuosa lengüita.
Se acomodó en la piltra después de haberse despojado de toda la ropa y me dijo de manera muy grata esta vez:

- "Quiero que mi esclavita me folle, a ver como se mueve"

Le preparo para la siguiente actuación. Mi lengua tiene trabajo extra en todo momento. Hay que mantener al Amo caliente y erecto.

Me coloco encima de la mejor manera que puedo, sin poder pillar la posición, sigo con las cadenas y las esposas se clavan de forma inimaginable al apoyarme en ellas.

Me come de nuevo los pechos, el cuerpo me vence hacia Él sin poder colocarme recta por lo que tengo que apoyarme en la pared para no caer sobre mi Amo.

Me introdujo su enorme polla en mi vagina  casi sin avisar . Me empecé a mover en la medida que las cadenas me dejaban. Por suerte sigo teniendo la misma facilidad de siempre para correrme con mi Caballero. No tardo mucho y claro....todo lo que manche o moje, lo tengo que limpiar de nuevo con mi lengua. El aro de mi boca ya empieza a parecer parte de mí, casi ni lo noto, es un apéndice más de mi orificio.

Ahora le toca a Él abusar de su perra. Me coge del cuello y me escupe en la boca. Con mi Amo no me preocupa ni el "Coronavirus" que está ahora tan de moda. Me aparto porque sus escupitajos me caen directos a la gola y es molesto porque me produce cierto ahogo. Ahogo y  fastidiosa tos.

-"Zorra, quieta o te saco fuera"

Yo no se que obsesión tiene mi Amo hoy con sacarme fuera de nuestra mazmorra.
Él sabe que no me gustaría nada por lo que soy consciente de que es capaz de hacerlo y prefiero cerrar los ojos y dejarlo hacer.
No se...pero...todo eso me excita tanto aunque me queje que...no tardo en manar de nuevo en una increíble corrida.

Se apartó mi Dueño y se colocó de nuevo en la cabecera de la cama para dejar que su zorra disfrutara de nuevo con su magnifico y siempre erecto pene.

-"Esclavita, es toda tuya, ya sabes cual es tu misión y...esta vez...te dejaré usar tus manos"

Que privilegio para su esclavita que le deje utilizar las manos. Sólo me deja tocar su miembro con mi boca y que me deje hacerlo de otra manera para mí es una prerrogativa que no desaproveché.

No debí de hacerlo tan mal cuando lo vi disfrutar como nunca y al acabar aseveró, con su risa de siempre...."espectacular".

Me recosté entonces bajo sus pies. Mi cuerpo le servía de reposo. Se le veía tan feliz, relajado y  henchido de paz que....no me atreví a moverme por no perturbarle "su momento".

Aunque yo se que el mayor placer que siente, es saber que posee a una persona porque me entrego a Él en cuerpo y alma, poniéndome totalmente en sus manos.

Ainssss.......se me hizo todo tan corto y tan maravilloso que...sólo me queda esperar que se vuelva a repetir en breve.

Al final, las almas gemelas se reúnen porque tienen el mismo escondite. ;)

Lo amo.



P.D.

Supongo que mi Amo ya habrá leído este blog pero ya le dije que le iba a escribir también las cositas que me disgustaron y me pusieron triste. No quise ponerlo antes para darle más importancia a todo lo bueno y que no se quedara con una mala sensación al leer mis últimos sentimientos.
Por que.... si lo pongo todo en una balanza...está clarísimo hacia que lugar se decantaría hoy por hoy. ;)


Pues sí, efectivamente, tal y como su esclavita intuía obvió lo de la cervecita de después para apostillar cositas.

¿Queréis saber como me hizo sentir?

En alguna ocasión mi Amo me había comentado que, normalmente, cuando quedaba con sumisas, a veces decían de hacer un café después, cosa que por norma no llegaba a cumplir por que después de la sesión ya no tenía nada más que ver ni hacer con ellas. Estaban para lo que estaban y todo lo de después sobraba.

Pues sí, así me hizo sentir, como una simple sumisa más que después de haber cumplido con su cometido de castigarla y azotarla ya no valía para nada.

Salí triste, sí, muy triste. Era la segunda vez en dos semanas que me hacía sentir mal. Mi corazoncito estaba dolido.
¿Realmente era yo la esclavita siempre anhelada o simplemente me regalaba los oídos y era sencillamente una zorra sumisa más para Él?

Mi cabecita empezó a darle vueltas y más vueltas al tema y la balanza se empezaba a desequilibrar hacia el lado que yo no quería, pero....si me iba a ir menos feliz de lo que había llegado, pues...quizás no me valiera la pena esa relación.

A mi manera de ver, el nexo y afinidad entre "Amo" y "esclava acertada" implica siempre felicidad.

¿Algo falla entonces?

Un Amo es responsable de las necesidades y felicidad de su esclava. Ella le da poder sobre sus carencias y bienestar. Pero la esclava es responsable de comunicar estas necesidades y sensaciones. Por eso, y siempre con permiso de mi Amo, le expongo las pequeñas cosas  que me perturban para que mi Señor me pueda continuar formando y seguir creciendo como esa esclavita que tanto ha soñado.

Al fin y al cabo...para eso estoy yo...para obedecer, pero si puedo ayudar en mi crecimiento pues...ahí dejo mis pequeñitas premisas.

Intuyo que debe de ser también muy duro ser Amo. No es tarea fácil....

Educar a la perra
Domar a la fiera
Poseer a la zorra
Mimar a la niña
Amar a la mujer

Todas y cada una de ellas tan importante como cualquier otra de la lista.


Suerte que después de todos estos sentimientos ambiguos pude ver a mi Amo a la semana siguiente para tomar esa birra que se quedó en la tarde del olvido y pudimos equilibrar la balanza de nuevo.
Me hace mucho bien el hablar con mi Dueño y Señor.

Gracias por ello y las gracias también de antemano porque sé que mi Amo pondrá al alcance todo lo que esté en su poder para lograr seguir creciendo juntos.



TQMA


























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