¡¡¡Ummmm!!!
¿Echaba de menos mi Amo que su esclavita tuviera desatendido el blog?
Pues seguro que si porque ya en varias ocasiones me ha recordado que debería seguir con él y me ha instado a que lo haga. Bueno, en realidad ya me suena a "orden" más que a "sugerencia". ;)
Desde Abril que no os pongo al día de mis aventurillas, sufrimiento y placer en la mazmorra.
¿Cómo empezar de nuevo después de tanto tiempo?
Vayamos directos al interior de la mazmorrita pasando por alto atuendos, saludos y otras nimiedades.
Empiezo a quitarme la ropa de abrigo (es lo que tiene el invierno que al final, si se cuelga toda la ropa...parece un aparador de una tienda de moda). Con lo bonito, sencillo y rápido que es el verano con sus vestiditos, sandalias y..."Pim Pam Pum fuera".
Siguiente paso....quitarme los zapatos...es como construir una casa...no se puede empezar por el tejado si no por los cimientos. Zapatitos hoy complicados. Tres tiras de piel amarran fuertemente cada uno de mis tobillos. Complicada misión cuando una tiene prisa por empezar a servir a su Amo totalmente desnudita.
Mientras acabo de desnudarme por completo mi Amo ya ha tenido tiempo de elegir los artilugios para castigarme.
Mi Amo me observa....siempre me mira y a mí eso me pone muy nerviosa porque...a pesar del tiempo que hace que soy su esclava....no me acostumbro a que me vea desnudarme.
Me pongo el collar que tan a gusto luzco cada vez que estoy a solas con Él y me dirijo hacia mi Amo para abrazarlo y besarlo. Son las dos segundas cosas que más me gustan después de saborear su gran miembro (que...si recordáis...es la PRIMERA cosa con la que más disfruto).
Tengo la suerte de que a mi Amo le gusta que le toque si no....sería otra manera de hacerme sufrir mayor que cualquier azote o latigazo que me pueda propinar.
Lleva la correa de perro en la mano y se dispone a engancharla al collar. Me produce una alegría y unos nervios.....oigo el "click" del cierre sobre mi argolla y una sensación de placer recorre todo mi cuerpo...desde la punta de los dedos de los pies, hasta el último extremo de mi cabeza. Noto como mis pezones se erizan, cierro los ojos.
Me pide que me arrodille y que le siga, llegó el momento del paseito perruno. Me garbea por la sala y se aproxima al sofá que hay justo a la izquierda de la entrada de la sala. Aposento mis posaderas sobre mis pies y miro a los ojos a mi amado Amo, fijamente, sin perderme detalle de su mirada. Él profundiza en la mía como queriendo averiguar en qué estaré pensando.Mis manos no cesan de acariciarlo.
De repente me arrea un bofetón sin apartar su mirada de la mía. Me propina otro, mis pelos se mueven bruscamente al compás de mi cabeza. Me recuerda lo puta que soy sin dejar de escrutar mi mirada.
Se levanta del sofá y me spankea con su mano. Una y otra vez. Jamás me había golpeado tan fuerte.
Duele pero intento no quejarme (misión imposible), me arde.....
Mi Amo se cansó de golpearme con la mano y decidió hacerse al mando de un látigo de varias tiras y azota ahora mis nalgas con él. El ritmo y la fuerza van en aumento. Alguno de los latigazos alcanzan mi vulva y siento un gran escozor, intento que no me vuelva a dar en mis partes íntimas e intento esconderla entre mis piernas pero...la postura la deja demasiado al descubierto como para ser oculta entre mis extremidades inferiores.
Me pide que me acueste boca abajo sobre la mesa de la época de la inquisición. No se si realmente sería de la época pero os aseguro que si que era del estilo de ese período de torturas, como podéis comprobar en la fotito de más arriba. Una mesa con engarces de piedras, cantos rodados y otras roquitas. A mi me encantan las incrustaciones pero...en las joyas, pero...nada más alejado de mis preferencias en piedras.
Cogió una cuerda (creo que la amarilla, en realidad no podía prestar atención debido a la postura en la que me encontraba) y me ató los pies colocándolos en la posición escorpión al amarrar el otro extremo del cabo alrededor de mi cuello. Mal vamos pensé, si me relajaba de cintura para abajo me asfixiaba con la cuerda así que...por si acaso, amarré la cuerda con mi mano derecha para no acabar de ahogarme del todo ante cualquier movimiento brusco que mi cuerpo pudiera realizar bajo alguno de los castigos que seguro me iba a infringir mi Amo.
Cogió una fusta y empezó a flagelar mis delicados piecitos. Mi Amo sabe que es algo que yo no soporto pero...que más da si yo no tengo poder ni voto.
Le pedí por favor que no siguiera pero caso omiso a mis súplicas hizo. Cuando pensó que ya era suficiente introdujo su gran polla en mi boca, dejándome sin un ápice de oxígeno. Mis pulmones necesitaban como agua de mayo introducir algo de aire en su interior. Intenté zafarme de tan enorme falo pero...no podía moverme sin notar los guijarros rasgando la piel de mis piernas y de mis costillas.
Intentaba moverme lo menos posible pero...ya sabéis, el instinto de supervivencia me hacía revolverme. Por fin se apartó unos segundos de mi boca pero antes de que mi garganta sintiera un halo de tan ansiado golpe de aliento, mi Amo me la introdujo de nuevo y así varias veces. Mis ojitos ya estaban vidriosos de tanta presión,
Debió de ver de nuevo mis pies porque abandonó la posición de intromisión en mi boca para seguir castigando a mis pies.
Le pedí de nuevo que no, por favor. Yo creo que la acústica de la sala no debe de ser muy buena porque seguía sin oírme o al menos sin escuchar mis súplicas. Me revolví de nuevo pero el escozor que los guijarros producían en mi piel empezaban a ser insoportables. En mi interior sólo pensaba "no llores, por favor, Pam, no llores, no le des ese gusto". Aguanté todo lo que pude pero empezaba a notar que la mirada se me comenzaba a nublar debido a la secreción en forma de agua salada que iniciaba a emanar sutilmente de mis glándulas lacrimales.
Mi Amo se me colocó entonces delante mirándome, yo aguantaba para no sollozar. No le iba a dar el placer de verme al límite.
Me desató entonces y me ofreció su mano para ayudarme a bajar de la mesa odiosa pero se la rechacé. ¿Ahora me quieres ayudar? ¿Después de haberme tenido ahí al margen del llanto?
No Señorito, no. Si soy capaz de aguantar, soy capaz de bajar yo solita sin necesidad de la ayuda de nadie y menos de mi torturador.
Me abrazó y me besó. Yo aún estaba resentida pero...me duró poco, 3 segundos creo. Nos fundimos en docenas de besos hasta que me agarró del pelo y me llevo hasta el suelo de rodillas para que gateando me acercara a la cama.
Mi Amo estaba ya muy cachondo ¿Cómo le puede gustar tanto abusar de mis pobres pies?
Coloqué la sábana antes de acostarme sobre ella para que mi Amo me follara no sin antes hacer lo que más me gusta y que seguro que ya todos sabeis. Sí...exactamente eso, "comerle la polla a mi Amo de nuevo". Es muy bruto pero a mi me encanta sentir su hombría en lo más profundo de mi garganta.
Cuando ya estuvo bien a punto y con el mástil en la posición más alta, embistió a su esclavita haciéndola gritar de dolor. Un dolor que a los pocos segundos se había transformado en profundo placer. No tardé en correrme dejando todo empapadíssimo. Marcando como una perra toda la cubierta de la cama. Me agarró de nuevo y siguió follándome como un lobo en celo, abriéndome las piernas, contemplando mis pies que quedaban a la altura de su cara. Me escupió sobre ellos y luego dentro de la boca que yo mantenía abierta debido a los innumerables gritos que salían de mi interior. Empecé a toser porque no me lo esperaba pero no era motivo suficiente para que Él dejara de apalear mi coño con su pollón. Siguió penetrándome salvajemente mientras usaba mis pies como apoyaderos de un sillón. Me volví a correr de nuevo. Chorreaba por todos sitios. Dejaba mi marca como las perras cuando delimitan su territorio.. Me abofeteó y me llevó de nuevo a su miembro para que terminara el trabajo. Un trabajo bien hecho por parte de una esclava hace siempre al Amo bienaventurado.
No tardó mucho porque ya llevaba rato aguantando la explosión de su néctar. A veces alucino con la resistencia que tiene mi Señor.
Me ordeno que no dejara ni una gota y...así fue...ni un atisbo de su manjar se desperdició.....ya me encargué yo de que fuera así y lo disfruté hasta el final.
Ummmmm....riquíssimo, como disfruto con mi Amo y con el alimento con el que me obsequia cada vez que vamos a la mazmorrita.
;)
¿Echaba de menos mi Amo que su esclavita tuviera desatendido el blog?
Pues seguro que si porque ya en varias ocasiones me ha recordado que debería seguir con él y me ha instado a que lo haga. Bueno, en realidad ya me suena a "orden" más que a "sugerencia". ;)
Desde Abril que no os pongo al día de mis aventurillas, sufrimiento y placer en la mazmorra.
¿Cómo empezar de nuevo después de tanto tiempo?
Vayamos directos al interior de la mazmorrita pasando por alto atuendos, saludos y otras nimiedades.
| La esclavita Pam, o sea ser..."yo", accede al interior de la mazmorra Naked. |
Empiezo a quitarme la ropa de abrigo (es lo que tiene el invierno que al final, si se cuelga toda la ropa...parece un aparador de una tienda de moda). Con lo bonito, sencillo y rápido que es el verano con sus vestiditos, sandalias y..."Pim Pam Pum fuera".
Siguiente paso....quitarme los zapatos...es como construir una casa...no se puede empezar por el tejado si no por los cimientos. Zapatitos hoy complicados. Tres tiras de piel amarran fuertemente cada uno de mis tobillos. Complicada misión cuando una tiene prisa por empezar a servir a su Amo totalmente desnudita.
Mientras acabo de desnudarme por completo mi Amo ya ha tenido tiempo de elegir los artilugios para castigarme.
Mi Amo me observa....siempre me mira y a mí eso me pone muy nerviosa porque...a pesar del tiempo que hace que soy su esclava....no me acostumbro a que me vea desnudarme.
Me pongo el collar que tan a gusto luzco cada vez que estoy a solas con Él y me dirijo hacia mi Amo para abrazarlo y besarlo. Son las dos segundas cosas que más me gustan después de saborear su gran miembro (que...si recordáis...es la PRIMERA cosa con la que más disfruto).
Tengo la suerte de que a mi Amo le gusta que le toque si no....sería otra manera de hacerme sufrir mayor que cualquier azote o latigazo que me pueda propinar.
Lleva la correa de perro en la mano y se dispone a engancharla al collar. Me produce una alegría y unos nervios.....oigo el "click" del cierre sobre mi argolla y una sensación de placer recorre todo mi cuerpo...desde la punta de los dedos de los pies, hasta el último extremo de mi cabeza. Noto como mis pezones se erizan, cierro los ojos.
Me pide que me arrodille y que le siga, llegó el momento del paseito perruno. Me garbea por la sala y se aproxima al sofá que hay justo a la izquierda de la entrada de la sala. Aposento mis posaderas sobre mis pies y miro a los ojos a mi amado Amo, fijamente, sin perderme detalle de su mirada. Él profundiza en la mía como queriendo averiguar en qué estaré pensando.Mis manos no cesan de acariciarlo.
De repente me arrea un bofetón sin apartar su mirada de la mía. Me propina otro, mis pelos se mueven bruscamente al compás de mi cabeza. Me recuerda lo puta que soy sin dejar de escrutar mi mirada.
Se levanta del sofá y me spankea con su mano. Una y otra vez. Jamás me había golpeado tan fuerte.
Duele pero intento no quejarme (misión imposible), me arde.....
Mi Amo se cansó de golpearme con la mano y decidió hacerse al mando de un látigo de varias tiras y azota ahora mis nalgas con él. El ritmo y la fuerza van en aumento. Alguno de los latigazos alcanzan mi vulva y siento un gran escozor, intento que no me vuelva a dar en mis partes íntimas e intento esconderla entre mis piernas pero...la postura la deja demasiado al descubierto como para ser oculta entre mis extremidades inferiores.
Me pide que me acueste boca abajo sobre la mesa de la época de la inquisición. No se si realmente sería de la época pero os aseguro que si que era del estilo de ese período de torturas, como podéis comprobar en la fotito de más arriba. Una mesa con engarces de piedras, cantos rodados y otras roquitas. A mi me encantan las incrustaciones pero...en las joyas, pero...nada más alejado de mis preferencias en piedras.
Cogió una cuerda (creo que la amarilla, en realidad no podía prestar atención debido a la postura en la que me encontraba) y me ató los pies colocándolos en la posición escorpión al amarrar el otro extremo del cabo alrededor de mi cuello. Mal vamos pensé, si me relajaba de cintura para abajo me asfixiaba con la cuerda así que...por si acaso, amarré la cuerda con mi mano derecha para no acabar de ahogarme del todo ante cualquier movimiento brusco que mi cuerpo pudiera realizar bajo alguno de los castigos que seguro me iba a infringir mi Amo.
Cogió una fusta y empezó a flagelar mis delicados piecitos. Mi Amo sabe que es algo que yo no soporto pero...que más da si yo no tengo poder ni voto.
Le pedí por favor que no siguiera pero caso omiso a mis súplicas hizo. Cuando pensó que ya era suficiente introdujo su gran polla en mi boca, dejándome sin un ápice de oxígeno. Mis pulmones necesitaban como agua de mayo introducir algo de aire en su interior. Intenté zafarme de tan enorme falo pero...no podía moverme sin notar los guijarros rasgando la piel de mis piernas y de mis costillas.
Intentaba moverme lo menos posible pero...ya sabéis, el instinto de supervivencia me hacía revolverme. Por fin se apartó unos segundos de mi boca pero antes de que mi garganta sintiera un halo de tan ansiado golpe de aliento, mi Amo me la introdujo de nuevo y así varias veces. Mis ojitos ya estaban vidriosos de tanta presión,
Debió de ver de nuevo mis pies porque abandonó la posición de intromisión en mi boca para seguir castigando a mis pies.
Le pedí de nuevo que no, por favor. Yo creo que la acústica de la sala no debe de ser muy buena porque seguía sin oírme o al menos sin escuchar mis súplicas. Me revolví de nuevo pero el escozor que los guijarros producían en mi piel empezaban a ser insoportables. En mi interior sólo pensaba "no llores, por favor, Pam, no llores, no le des ese gusto". Aguanté todo lo que pude pero empezaba a notar que la mirada se me comenzaba a nublar debido a la secreción en forma de agua salada que iniciaba a emanar sutilmente de mis glándulas lacrimales.
Mi Amo se me colocó entonces delante mirándome, yo aguantaba para no sollozar. No le iba a dar el placer de verme al límite.
Me desató entonces y me ofreció su mano para ayudarme a bajar de la mesa odiosa pero se la rechacé. ¿Ahora me quieres ayudar? ¿Después de haberme tenido ahí al margen del llanto?
No Señorito, no. Si soy capaz de aguantar, soy capaz de bajar yo solita sin necesidad de la ayuda de nadie y menos de mi torturador.
Me abrazó y me besó. Yo aún estaba resentida pero...me duró poco, 3 segundos creo. Nos fundimos en docenas de besos hasta que me agarró del pelo y me llevo hasta el suelo de rodillas para que gateando me acercara a la cama.
Mi Amo estaba ya muy cachondo ¿Cómo le puede gustar tanto abusar de mis pobres pies?
Coloqué la sábana antes de acostarme sobre ella para que mi Amo me follara no sin antes hacer lo que más me gusta y que seguro que ya todos sabeis. Sí...exactamente eso, "comerle la polla a mi Amo de nuevo". Es muy bruto pero a mi me encanta sentir su hombría en lo más profundo de mi garganta.
Cuando ya estuvo bien a punto y con el mástil en la posición más alta, embistió a su esclavita haciéndola gritar de dolor. Un dolor que a los pocos segundos se había transformado en profundo placer. No tardé en correrme dejando todo empapadíssimo. Marcando como una perra toda la cubierta de la cama. Me agarró de nuevo y siguió follándome como un lobo en celo, abriéndome las piernas, contemplando mis pies que quedaban a la altura de su cara. Me escupió sobre ellos y luego dentro de la boca que yo mantenía abierta debido a los innumerables gritos que salían de mi interior. Empecé a toser porque no me lo esperaba pero no era motivo suficiente para que Él dejara de apalear mi coño con su pollón. Siguió penetrándome salvajemente mientras usaba mis pies como apoyaderos de un sillón. Me volví a correr de nuevo. Chorreaba por todos sitios. Dejaba mi marca como las perras cuando delimitan su territorio.. Me abofeteó y me llevó de nuevo a su miembro para que terminara el trabajo. Un trabajo bien hecho por parte de una esclava hace siempre al Amo bienaventurado.
No tardó mucho porque ya llevaba rato aguantando la explosión de su néctar. A veces alucino con la resistencia que tiene mi Señor.
Me ordeno que no dejara ni una gota y...así fue...ni un atisbo de su manjar se desperdició.....ya me encargué yo de que fuera así y lo disfruté hasta el final.
Ummmmm....riquíssimo, como disfruto con mi Amo y con el alimento con el que me obsequia cada vez que vamos a la mazmorrita.
;)
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