19/04/18


Empezamos con otro...Ummmmm!!!!

Otro jueves más, teóricamente el último del que podremos disfrutar en nuestra mazmorrita.
 Mister M no es un Crack en esto de lo negocios y...parece ser que lo cierra por desavenencias con los vecinos. Pero bueno, resignación y...ponernos manos a la obra en la búsqueda de otro nidito de pasión y tortura.

Esta vez aparqué también dentro del recinto, míster M vino a abrirme y estacioné cerquita de la puerta (últimamente es imposible aparcar antes de la valla).

Bajé yo sola la escalera, me encontré con mi bello Amo que me besó dándome un mordisquito en los labios. Tengo que añadir que me encantó. Siempre me arranca una sonrisa con la cosita más tontina.

Entre a la mazmorra o, mejor dicho, a lo que quedaba de ella. Ya habían empezado a recoger las cosas para devolver a la sala su color original y deshacerse de la oscuridad de sus paredes. Habían desmontado el cuadrilátero en el que tantos ratos agradables habíamos pasado. Sus maderos aparecían dispuestos en el suelo como si fueran las maderas que van por debajo de las vías del tren.
Yacían al fondo de la sala donde anteriormente pacía la zona oscura (debía de ser la zona común en donde debían  montar sus fiestas u orgías). Nosotros nunca llegamos a utilizarla y...menos mal...no me habría echo mucha gracia apoyarme en lugares donde sabía que seguramente se habrían corrido docenas o cientos de personas. Me las imagino todas sudorosas y empapadas en jugos procedentes de no se sabe que conductos. El sólo echo de pensarlo dibuja en mi rostro un gesto de desagrado total.
Me alegra que mi Amo nunca hubiera escogido esa zona para saciar sus ganas de castigar y follar a su perrita. Aunque si Él lo hubiera elegido, no hubiera dudado un momento en complacerlo aunque el lugar no hubiera sido para nada de mi agrado.

Mientras yo accedía sola a la salita, mi Amo se quedaba platicando con el Sr. M..
Me di prisa en quitarme la ropa, me quedé con los zapatos de tacón, la ropa interior y rodeando mi cintura la cadenita con la que tanto disfruta visualmente mi Amo.
Me dispuse a sacar las cosas de la maletita., Quería que mi Amo me viera radiante al entrar. Ya se que el goza más viéndome desnudita pero......le quedaban 2 horas por delante para verme de la manera que a Él más le gustaba.
Quería que disfrutara de mi conjuntito de raso con perlitas como tirantes y de ese tanguita que se apoyaba en mi trasero dándole una formita más redonda de lo normal.
Los zapatos negros de tacón de estilo peep toe que dejaban al descubierto mis dedos y el puente de mis pies. Amarrados con una tira a mis tobillos realzaban todavía más la fuerza y la forma de mis gemelos.

Entró mi Amo y...sí...parece ser que sí que le gustó. Nos fundimos en un abrazo, nos besamos y me llevó al sofá para poder estar juntitos un rato antes de empezar. Me situé entre sus brazos mirándole a esos ojitos verdes que me llevan de calle y me hacen perder la cordura. Me apoyé sobre su amplio y fuerte pecho y así estuvimos un ratico, mimándonos y besándonos.
Me pidió que me quitara el sujetador una vez me puse en pié y le dije que llevaba un tanga de recambio por si le apetecía que me lo dejara puesto. Esta vez fui precavida no quería que me pasara lo de anterior semana que me tuve que ir sin braguitas.
En un principio me dijo: "Sí, déjatelas" pero al segundo cambió de opinión "mejor quítatelas". Y eso hice....me las bajé poquito a poquito, delicadamente pero sin mucha gracia. Algún día perderé la timidez y me desnudaré como una auténtica loba, pero de momento.....ummmmm...va a ser que no.

Le di la correa y le pedí que me la pusiera. Empecé a enervarme, sólo pensar en el "click" que produce el cierre alrededor del collar me hace ponerme muy cachonda.
Ya tenía a su perrita preparada y la llevó paseando hasta el potro que había en mitad de la estancia. Hizo que se arrodillara y la entrenó como a una perra de verdad. La hizo pasar varias veces por debajo del potro, levantando las patitas para no pisar las bases del potro.
En la última pasada hizo que me quedara quieta justo debajo, cogió una cuerda roja y ató los dos pies muy muy juntitos. La correa que atrapaba mi cuello empezó a tensarse y empezó a faltarme el aire.
Mi Amo me empezó a masturbar hasta lograr que me corriera un par de veces. Dos enormes corridas que dejaron chopo todo el suelo. Pidió entonces a su perrita que se le hiciera una mamada, si utilizar las manos, como suele ser.
Ummmm....me encanta chupársela, que agarre mi cabeza y me ahogue con su enorme tronco. Me sigue entrenando en eso de "a ver cuanto aguanta mi zorra". Me siento orgullosa de mi misma porque hace ya tiempo que no me aparto de ella por más aire que me falte.
Se la chupé con todas las ganas del mundo, enrojeciendo mi garganta a cada golpe que me propinaba con su prepucio en mi interior.
Me llevó a la ducha y me amarró a la argolla central, volviendo a hacer que me faltara el aliento. Me gusta sentir que mi vida depende de Él en esos momentos. Que podría hacer conmigo lo que le plaza haciendo caso omiso a mis gritos, súplicas o quejas.
Me aflojó un poco la correa y me folló con gran fuerza, escupiéndome, llamándome "puta". Son sensaciones que nunca había vivido antes de conocerle y que quiero seguir viviendo...sólo con Él.
Me corrí de nuevo una o dos veces y me llevó entonces a la jaulita. Pidiome que me masturbara para Él. Era como estar en mi casa. Sentía la comodidad del hogar. La perra siempre a los pies de su Amo.
Me dispuse a acariciar mi coño lentamente, abierta de piernas para que mi Amo pudiera contemplar mi coño en todo su esplendor. Seguí acelerando el ritmo y me corrí sin tardar. Mis pies apoyados en las rejas de la jaula dejaban asomar los deditos para deleite de mi Amo. Le encantan mis pies.
Le pregunté si quería que me volviera a correr, con la facilidad que tengo para ello no iba a tardar más de 3 ó 4 minutos.
Mi amo accedió y me dio permiso para que disfrutara a  mis anchas en mi jaula. Me corrí de nuevo sin tardar mientras escudriñaba la atenta mirada de mi Señor. Al salir de la jaulita me percaté que mis corridas habían  formado la silueta del símbolo de Batman y pensé..."si es que tengo arte hasta para correrme", ;)
Mi Amo deseaba verme ahora sobre la cama, abierta al máximo de piernas, ofreciendo todos mis agujeros a su placer. Voy con mucho cuidadito de no hacerle daño en el brazo, es un hándicap que me hace estar un poco más pendiente de Él todavía.
Mis pies colocados con las plantas mirándole a Él e intentando que no se me cierren las piernas (no soy muy flexible y me cuesta mantener la postura). Empiezan a temblarme las piernas mientras mi Amo me folla salvajemente. Me vuelvo a correr, siempre pierdo la cuenta de las veces que exploto de placer gracias a mi amado Amo. Le debo tanto.
Hora del paseo de la perra más perra. Me arrodillo y me lleva cogida de la correa hasta la estrella de madera que está desmontada en el suelo. Voy con cuidado porque el suelo está lleno de tornillos y clavos punzantes. Me da la impresión de estar gateando sobre los railes de los trenes.
Las rodillas me duelen enormemente pero mi Amo me recuerda que el día que me lleve al bosque si que voy a sufrir y parecer, que ya me puedo ir acostumbrando.
Me engancha por detrás y empieza a follarme de nuevo. Se me clavan las maderas en las rodillas, el dolor empieza a ser muy marcado pero mi Amo no para hasta que me corro de nuevo.
Ya está más que preparado para recibir su sesión de placer por parte de su esclavita. Necesita explotar toda esa acumulación de esperma que lleva almacenando desde hace ya casi dos horas.
La cojo con muchas ganas, no tardará mucho en estallar y...no pienso dejar escapar ni una gota de tan preciado néctar.
Ummmm..........................delicioso, me relamo y sigo pasando mi caliente lengua por todo su grande y duro falo....nada tengo que desperdiciar y mi Amo, me mira, sonríe y suelta una carcajada.
Le encanta que le saque brillo a su manubrio. ;)
Ahora ya a esperar hasta el próximo jueves que...a horas de hoy que he podido escribir mi experiencia, ya se seguro que si será posible que sea en la mazmorrita.
¡¡¡Bien!!!






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