12/04/2018
Ummmm. Jueves de nuevo y mi Amo sigue con el alita rota.
Suerte que es muy apañado. Aunque..en lugar de una desventaja...a mi me parece que...para Él no lo es. Lo mimo más, lo cuido más y además.....me castiga con más fuerza.
¿Tendrá miedo de no estar a la altura de lo Amo que És si afloja su fuerza contra su zorrita?
Pues...posiblemente me quiera demostrar que....ni estando lesionado pierde sus ganas de azotarme y disfrutar del echo de oirme quejarme y gritar.
Llego a la mazmorrita como siempre a las 15:30. Hoy llegaba un poco nerviosa porque no había tenido buen día en el trabajo y mi Amo, según el tono de sus mensajes de whats parecía no haber corrido mejor suerte. Llegaba preocupada pero con la certeza de que el día iba a mejorar notablemente.
Esa es la actitud..siempre positiva.
Pues no....llego y no hay sitio para aparcar. Ainssss. Mi suerte no mejora Aviso a mi Amo y envía a su esbirro a que me abra la reja que separa el parking comunitario del parking del bloque en el que está situado el piso clandestino convertido en sala de torturas y placer.
Después de abrirme encuentro sitio justo en frente de la persiana de la mazmorra. Aparco y bajo las escaleritas yo sola, ya que mister M no me esperó y bajó a acompañar a mi Amo.
Al bajar beso en los labios a mi Amo y saludo al mister el cual me regala los oídos diciéndome que "cualquiera desearía tener una secretaria así".
Sus palabras se refieren a mi atuendo de hoy. Vestidito y torerita a juego en plan Pamsecre, pelo recogido en una coleta alta (ni imagináis con que pelos me he levantado yo esta mañana, algo irreparable por lo que opté por la solución más fácil, coletita y arreando) y un piercing de oro en forma de aro adornando mi nariz. Ensalzando mis piernas con unos zapatos negros de tacón rodeando mis pies con una correa cerrada entorno a mis tobillitos.
Mi Amo me invita a que pase a la sala llevando yo misma la maletita de los artilugios de lujuria y las toallas para ducharnos y para cubrir las marcas de perrita que suelo dejar por todos los espacios habidos y por haber. Me da también una mantita para colocar en el suelo de la jaula.
Mientras espero que mi Amo entre aprovecho para poner la mantita roja en la jaulita sacando la toalla negra que yo misma había colocado la semana pasada (por lo visto o no se había vuelto a usar o debía de estar usada por alguna que otra orgía realizada durante los últimos siete días).
Me quité las medias y me puse un par de anillitos en los dedos anulares de los piecitos. Se que a mi Amo le encantan y obedecí a sus gustos.
Entró entonces mi Amo, me besó dulcemente recordándome y alabando mi buen gusto para vestir y lo mucho que le agradaba y me quería. Me encanta que me haga esos recibimientos. Me hace sentir bien. Me siento la mujer más afortunada del mundo con un Amo como Él.
Me pidió que me desnudara para Él. No se porqué me sigue cortando tanto el hacerlo, me pone muy nerviosa. Y Él disfruta con ello.
Le pedí que me bajara la cremallera y lentamente y de espaldas me quité el vestido. Girada hacia la pared para que no viera el sonrojo de mis mejillas.
Una vez en ropita interior, un conjunto de encaje rojo y negro que le debió de gustar porque esta vez no me pidió que me deshiciera de él antes de empezar, me dijo que me adornara con las tobilleras a juego con las muñequeras y el rojo collar. Me lo puse todo con gran rapidez (cada vez tengo más por la mano el vestirme las extremidades y el cuello para Él). Me acerqué con dulzura y le obsequié con la correa para que pudiera ponérmela y sentir ese "CLICK" que tanto me impresiona y tan cachonda me pone). Es como un antes y un después, como un botón de conexión. Noto como si mis ojitos (que no son muy grandes) se achinaran todavía más. Como si se volvieran más de provocadora gatita en celo.

Cogió una cadena con dos mosquetones y unió mis dos piernas con ella.
Me acercó al cuadrilátero llevándome andando cogida de la correa, no me pidió que fuera a gatas. Le pone caliente el ruido de los eslabones chocando entre sí y arrastrándose por el suelo.
Yo andaba de puntillas porque no me gusta que mis pies toquen mucho el suelo y porque tengo esa costumbre para tener una imagen más estilizada de mis piernecitas.
Mi Amo me dice que ando como las esclavitas de verdad. Le hace mucha gracia, desde la primera vez que me vio andar así. Aun la recuerdo. Estábamos en la terracita de nuestro hotel de Luna de Miel y me pidió que me descalzara y diera una vuelta alrededor de la piscinita. Me dijo que allí se dio cuenta de que yo tenía algo especial y deferente al resto. Fue otra de las señales que le hizo darse cuenta de que me quería como su esclava. Poco a poco fue descubriendo más y más cositas que se lo fueron confirmando. Confirmando que realmente "yo" era eso que llevaba tantos años buscando y que por fin alguien había escuchado sus peticiones.
Me obligó a ponerme de rodillas, todavía con la ropa interior puesta. Amarró mis manos cada una a una argolla de la estructura de madera y desabrochó mi sujetador de encaje. Era imposible deshacerme de él en aquella situación. Mis pechos quedaron liberados de la sujeción y mi Amo empezó a manosearlos.
Pasó por detrás mío y empezó a pisarme mis pequeños deditos de los pies. Ahora sé porqué le gusta tanto que los adorne con anillos. Así se acentúa el dolor al clavarse el metal en ellos.
Cogió el látigo y empezó a azotarme las nalgas.
¡¡¡Auuu!!! Aullé, me arreaba con fuerza, la parte izquierda a tenía ya dolida y él seguía. Intenté defenderme con mis piernas dando pequeñas coces hacia atrás, hasta donde me llegaban las cadenas.
Me golpeó entonces con ganas en la espalda. Los extremos del látigo envolvían mi costado y me lastimaban cerca del pecho. Creo que nunca me había llegado a esa zona y...realmente dolía.
Me quejé de nuevo pero...venía con fuerzas y ganas. Notaba como se me iba calentando toda la zona lateral izquierda pero Él no aflojaba a pesar de mis quejas.
Debí de pillar el tono de color que a mi Amo tanto le gusta y se me puso detrás y empezó a masturbarme con sus dedos.
Yo estaba ardiendo de deseo, le pedí que por favor me "follara". Él siguió introduciendo sus dedos en mi vagina hasta que me deshice en una de las mayores corridas de mi vida. Dejé todo inundado pero mi Amo aún así no paro. Me volví a correr, creo que no podía expulsar ya más fluidos. Aquello parecía el Ebro en una de sus mayores crecidas. Mi tanguita estaba tan mojado que no había por donde cogerlo.
Se puso delante se sacó la polla y me dijo:
"Cómetela como sólo tú sabes, perra"
Me abofeteó varias veces, yo lo miraba con cara de no desear nada más en ese momento que chupársela hasta que mi boca se entumeciera.
Me escupió y me llamó zorra.
Como me gusta que mi Amo me llame por mi nombre, por que eso es lo que soy, su Zorra.
Me metió su enorme pene en mi boca y empecé a chupar como si no hubiera un mañana.
Estoy escribiendo y me estoy relamiendo...ummmm....la polla de mi Amo me lleva a otra dimensión.
Chupaba, me atragantaba, me faltaba el aire pero no paraba en mi misión.
Mi Amo me cogía de la cabeza y me la empujaba hasta que notaba que ya era demasiado el rato que estaba sin coger aire. Me lloraban lo ojos, me daban arcadas pero yo no me apartaba de su nabo.
Hubo un momento en que pensé que iba a expulsar todo lo que tenía en mi interior pero...aguanté como una jabata vikinga.
Él cada vez me follaba la boca con más fuerza e insistencia y como no...con más profundidad. Creo que le hubiera gustado que hubiera arrojado sobre Él, pero hice lo imposible para que no sucediera. Me hubiera muerto de vergüenza y seguro me hubiera castigado rudamente por que me hubiera alejado de Él de ipsofacto sin lugar a dudas.
Me invitó a que me levantara preguntándome a la vez si quería que me follara.
-"No hay nada que desee más en este momento mi Amo"
Y se dispuso a follarme. Se deshizo del chorreante tanguita para que no le entorpeciera a la hora de penetrarme. Yo seguía con los brazos en cruz colgando de las maderas. El brazo derecho no lo podía estirar mucho y lo tenía en una extraña posición nada cómoda. Me dolía, a veces la tendinitis me da pequeños avisos.
Me folló hasta que me corrí de nuevo. Fluidos ardiendo emergían de lo más profundo de mi coño
Mi Amo volvió a envestirme. Esta vez la cabeza la tenía tan abajo que los brazos quedaron formando casi un ángulo recto con mi espalda (mas tarde mi Amo me confesó que esa era una postura de esclava real.....(poco a poco me irán saliendo e iré aprendiendo posturas nuevas, sin lugar a dudas)).
Me volví a correr de nuevo entre gritos de placer y alaridos. El culo seguía en pompa mostrándole a mi Amo todo su esplendor.
Fuimos entonces a la cama y me pidió que me pusiera como la semana pasada para poder disfrutar de su erecto pene con mi boca. Pero mi iniciativa fue ponerme al revés. Me coloqué mirando hacia arriba y dejé que mi cuello dejara caer mi cabeza por el borde del colchón. Mi boca se abrió dejando un orificio donde me Amo pudiera disfrutar como le placiera.
Me la folló un rato pero prefirió que me girara y disfrutara de ella ayudándome de mis dos manos.
Empecé la felación a mi ritmo. Mi boca mojaba su grande miembro y mis manos lo masajeaban al compás de mi caliente lengua. Subían y bajaban sin perder el ritmo. Acariciaban y apretaban, succionaba y las manos subían guardando una simetría.
Mi Señor ya estaba apuntito y me ordenó que no dejara nada.
-"Me lo voy a tragar todo, mi Amo. ¿Lo dudas?"
Apartó mis manos y siguió con las suyas hasta el momento más álgido de su excitación. No tardó mucho en acabar esa obra maestra en la que se convirtió su corrida.
Yo estaba atenta para no derramar ni una gota y....así fue.....acabe con cada una de sus lanzadas de néctar sobre mi boca. Relamí mis labios para aprovecharla toda y seguí limpiando su pene hasta dejarlo reluciente de nuevo.
Ahora que ya estábamos los dos agustito, nos acostamos un rato, abrazándonos y besándonos. Aprovechando el poco tiempo que nos quedaba.
Hora de arreglarlo todo y de ducharse. A mi Amo le apetecía ver como me duchaba. La idea de que me observen nunca me ha gustado porque me pone nerviosa y me da vergüenza el hecho de que me miren escudriñando todos mis gestos y formas. Se lo hice saber pero....no cambió de idea.
Empecé a ducharme y para extraerme un poco empecé a hablar sin parar contando anécdotas del día anterior. Era una manera de cubrir mi timidez.
A la hora de vestirme....¡¡¡glubbb!!! No podía ponerme el inundado tanga y me tuve que ir sin braguitas...fue una sensación extraña pero...me gustó.
Y...ahora...a esperar de nuevo a que llegue el próximo jueves en el que seguro mi Amo se empleará a fondo porque ya se va recuperando poquito a poquito de su brazo.
¡¡¡Bravo por mi Amo!!!
Ummmm. Jueves de nuevo y mi Amo sigue con el alita rota.
Suerte que es muy apañado. Aunque..en lugar de una desventaja...a mi me parece que...para Él no lo es. Lo mimo más, lo cuido más y además.....me castiga con más fuerza.
¿Tendrá miedo de no estar a la altura de lo Amo que És si afloja su fuerza contra su zorrita?
Pues...posiblemente me quiera demostrar que....ni estando lesionado pierde sus ganas de azotarme y disfrutar del echo de oirme quejarme y gritar.
Llego a la mazmorrita como siempre a las 15:30. Hoy llegaba un poco nerviosa porque no había tenido buen día en el trabajo y mi Amo, según el tono de sus mensajes de whats parecía no haber corrido mejor suerte. Llegaba preocupada pero con la certeza de que el día iba a mejorar notablemente.
Esa es la actitud..siempre positiva.
Pues no....llego y no hay sitio para aparcar. Ainssss. Mi suerte no mejora Aviso a mi Amo y envía a su esbirro a que me abra la reja que separa el parking comunitario del parking del bloque en el que está situado el piso clandestino convertido en sala de torturas y placer.
Después de abrirme encuentro sitio justo en frente de la persiana de la mazmorra. Aparco y bajo las escaleritas yo sola, ya que mister M no me esperó y bajó a acompañar a mi Amo.
Al bajar beso en los labios a mi Amo y saludo al mister el cual me regala los oídos diciéndome que "cualquiera desearía tener una secretaria así".
Sus palabras se refieren a mi atuendo de hoy. Vestidito y torerita a juego en plan Pamsecre, pelo recogido en una coleta alta (ni imagináis con que pelos me he levantado yo esta mañana, algo irreparable por lo que opté por la solución más fácil, coletita y arreando) y un piercing de oro en forma de aro adornando mi nariz. Ensalzando mis piernas con unos zapatos negros de tacón rodeando mis pies con una correa cerrada entorno a mis tobillitos.
Mi Amo me invita a que pase a la sala llevando yo misma la maletita de los artilugios de lujuria y las toallas para ducharnos y para cubrir las marcas de perrita que suelo dejar por todos los espacios habidos y por haber. Me da también una mantita para colocar en el suelo de la jaula.
Mientras espero que mi Amo entre aprovecho para poner la mantita roja en la jaulita sacando la toalla negra que yo misma había colocado la semana pasada (por lo visto o no se había vuelto a usar o debía de estar usada por alguna que otra orgía realizada durante los últimos siete días).
Me quité las medias y me puse un par de anillitos en los dedos anulares de los piecitos. Se que a mi Amo le encantan y obedecí a sus gustos.
Entró entonces mi Amo, me besó dulcemente recordándome y alabando mi buen gusto para vestir y lo mucho que le agradaba y me quería. Me encanta que me haga esos recibimientos. Me hace sentir bien. Me siento la mujer más afortunada del mundo con un Amo como Él.
Me pidió que me desnudara para Él. No se porqué me sigue cortando tanto el hacerlo, me pone muy nerviosa. Y Él disfruta con ello.
Le pedí que me bajara la cremallera y lentamente y de espaldas me quité el vestido. Girada hacia la pared para que no viera el sonrojo de mis mejillas.
Una vez en ropita interior, un conjunto de encaje rojo y negro que le debió de gustar porque esta vez no me pidió que me deshiciera de él antes de empezar, me dijo que me adornara con las tobilleras a juego con las muñequeras y el rojo collar. Me lo puse todo con gran rapidez (cada vez tengo más por la mano el vestirme las extremidades y el cuello para Él). Me acerqué con dulzura y le obsequié con la correa para que pudiera ponérmela y sentir ese "CLICK" que tanto me impresiona y tan cachonda me pone). Es como un antes y un después, como un botón de conexión. Noto como si mis ojitos (que no son muy grandes) se achinaran todavía más. Como si se volvieran más de provocadora gatita en celo.

Cogió una cadena con dos mosquetones y unió mis dos piernas con ella.
Me acercó al cuadrilátero llevándome andando cogida de la correa, no me pidió que fuera a gatas. Le pone caliente el ruido de los eslabones chocando entre sí y arrastrándose por el suelo.
Yo andaba de puntillas porque no me gusta que mis pies toquen mucho el suelo y porque tengo esa costumbre para tener una imagen más estilizada de mis piernecitas.
Mi Amo me dice que ando como las esclavitas de verdad. Le hace mucha gracia, desde la primera vez que me vio andar así. Aun la recuerdo. Estábamos en la terracita de nuestro hotel de Luna de Miel y me pidió que me descalzara y diera una vuelta alrededor de la piscinita. Me dijo que allí se dio cuenta de que yo tenía algo especial y deferente al resto. Fue otra de las señales que le hizo darse cuenta de que me quería como su esclava. Poco a poco fue descubriendo más y más cositas que se lo fueron confirmando. Confirmando que realmente "yo" era eso que llevaba tantos años buscando y que por fin alguien había escuchado sus peticiones.
Me obligó a ponerme de rodillas, todavía con la ropa interior puesta. Amarró mis manos cada una a una argolla de la estructura de madera y desabrochó mi sujetador de encaje. Era imposible deshacerme de él en aquella situación. Mis pechos quedaron liberados de la sujeción y mi Amo empezó a manosearlos.
Pasó por detrás mío y empezó a pisarme mis pequeños deditos de los pies. Ahora sé porqué le gusta tanto que los adorne con anillos. Así se acentúa el dolor al clavarse el metal en ellos.
Cogió el látigo y empezó a azotarme las nalgas.
¡¡¡Auuu!!! Aullé, me arreaba con fuerza, la parte izquierda a tenía ya dolida y él seguía. Intenté defenderme con mis piernas dando pequeñas coces hacia atrás, hasta donde me llegaban las cadenas.
Me golpeó entonces con ganas en la espalda. Los extremos del látigo envolvían mi costado y me lastimaban cerca del pecho. Creo que nunca me había llegado a esa zona y...realmente dolía.
Me quejé de nuevo pero...venía con fuerzas y ganas. Notaba como se me iba calentando toda la zona lateral izquierda pero Él no aflojaba a pesar de mis quejas.
Debí de pillar el tono de color que a mi Amo tanto le gusta y se me puso detrás y empezó a masturbarme con sus dedos.
Yo estaba ardiendo de deseo, le pedí que por favor me "follara". Él siguió introduciendo sus dedos en mi vagina hasta que me deshice en una de las mayores corridas de mi vida. Dejé todo inundado pero mi Amo aún así no paro. Me volví a correr, creo que no podía expulsar ya más fluidos. Aquello parecía el Ebro en una de sus mayores crecidas. Mi tanguita estaba tan mojado que no había por donde cogerlo.
Se puso delante se sacó la polla y me dijo:
"Cómetela como sólo tú sabes, perra"
Me abofeteó varias veces, yo lo miraba con cara de no desear nada más en ese momento que chupársela hasta que mi boca se entumeciera.
Me escupió y me llamó zorra.
Como me gusta que mi Amo me llame por mi nombre, por que eso es lo que soy, su Zorra.
Me metió su enorme pene en mi boca y empecé a chupar como si no hubiera un mañana.
Estoy escribiendo y me estoy relamiendo...ummmm....la polla de mi Amo me lleva a otra dimensión.
Chupaba, me atragantaba, me faltaba el aire pero no paraba en mi misión.
Mi Amo me cogía de la cabeza y me la empujaba hasta que notaba que ya era demasiado el rato que estaba sin coger aire. Me lloraban lo ojos, me daban arcadas pero yo no me apartaba de su nabo.
Hubo un momento en que pensé que iba a expulsar todo lo que tenía en mi interior pero...aguanté como una jabata vikinga.
Él cada vez me follaba la boca con más fuerza e insistencia y como no...con más profundidad. Creo que le hubiera gustado que hubiera arrojado sobre Él, pero hice lo imposible para que no sucediera. Me hubiera muerto de vergüenza y seguro me hubiera castigado rudamente por que me hubiera alejado de Él de ipsofacto sin lugar a dudas.
Me invitó a que me levantara preguntándome a la vez si quería que me follara.
-"No hay nada que desee más en este momento mi Amo"
Y se dispuso a follarme. Se deshizo del chorreante tanguita para que no le entorpeciera a la hora de penetrarme. Yo seguía con los brazos en cruz colgando de las maderas. El brazo derecho no lo podía estirar mucho y lo tenía en una extraña posición nada cómoda. Me dolía, a veces la tendinitis me da pequeños avisos.
Me folló hasta que me corrí de nuevo. Fluidos ardiendo emergían de lo más profundo de mi coño
Mi Amo volvió a envestirme. Esta vez la cabeza la tenía tan abajo que los brazos quedaron formando casi un ángulo recto con mi espalda (mas tarde mi Amo me confesó que esa era una postura de esclava real.....(poco a poco me irán saliendo e iré aprendiendo posturas nuevas, sin lugar a dudas)).
Me volví a correr de nuevo entre gritos de placer y alaridos. El culo seguía en pompa mostrándole a mi Amo todo su esplendor.
Fuimos entonces a la cama y me pidió que me pusiera como la semana pasada para poder disfrutar de su erecto pene con mi boca. Pero mi iniciativa fue ponerme al revés. Me coloqué mirando hacia arriba y dejé que mi cuello dejara caer mi cabeza por el borde del colchón. Mi boca se abrió dejando un orificio donde me Amo pudiera disfrutar como le placiera.
Me la folló un rato pero prefirió que me girara y disfrutara de ella ayudándome de mis dos manos.
Empecé la felación a mi ritmo. Mi boca mojaba su grande miembro y mis manos lo masajeaban al compás de mi caliente lengua. Subían y bajaban sin perder el ritmo. Acariciaban y apretaban, succionaba y las manos subían guardando una simetría.
Mi Señor ya estaba apuntito y me ordenó que no dejara nada.
-"Me lo voy a tragar todo, mi Amo. ¿Lo dudas?"
Apartó mis manos y siguió con las suyas hasta el momento más álgido de su excitación. No tardó mucho en acabar esa obra maestra en la que se convirtió su corrida.
Yo estaba atenta para no derramar ni una gota y....así fue.....acabe con cada una de sus lanzadas de néctar sobre mi boca. Relamí mis labios para aprovecharla toda y seguí limpiando su pene hasta dejarlo reluciente de nuevo.
Ahora que ya estábamos los dos agustito, nos acostamos un rato, abrazándonos y besándonos. Aprovechando el poco tiempo que nos quedaba.
Hora de arreglarlo todo y de ducharse. A mi Amo le apetecía ver como me duchaba. La idea de que me observen nunca me ha gustado porque me pone nerviosa y me da vergüenza el hecho de que me miren escudriñando todos mis gestos y formas. Se lo hice saber pero....no cambió de idea.
Empecé a ducharme y para extraerme un poco empecé a hablar sin parar contando anécdotas del día anterior. Era una manera de cubrir mi timidez.
A la hora de vestirme....¡¡¡glubbb!!! No podía ponerme el inundado tanga y me tuve que ir sin braguitas...fue una sensación extraña pero...me gustó.
Y...ahora...a esperar de nuevo a que llegue el próximo jueves en el que seguro mi Amo se empleará a fondo porque ya se va recuperando poquito a poquito de su brazo.
¡¡¡Bravo por mi Amo!!!
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