15/03/2018
Ummmm........otro jueves habiéndonos saltado el anterior por que a mi Amo no le fue posible verme.
A ver como viene hoy, dos semanitas sin mazmorra.....seguro que llega hecho un depravado. No se si eso me alegra o me asusta o....todo lo contrario o...todo a la vez.
Llego a la zona de las 15:30 y no encuentro sitio para aparcar por lo que aviso a mi Amo de que míster M acuda por favor a abrirme la reja que une el descampado con la zona residencial.
El chico viene y me abre con el mando. Puedo observar que su bola de cabello negra y rizada ha pasado a ser una rapada cabeza. Resultó que estuvo con su hermana el fin de semana y le obligó a pulir un poquito más su imagen de dejadete. No creo que sea suficiente, tiene aún muchas cosas que aderezar en su aspecto, pero...por algo se empieza.
Bajamos las escaleras los tres juntos y mister M nos dice que entremos a la mazmorrita a lo que mi Amo frenándome con la mano alega:
-No, ella no. Que se espere fuera.
Como si yo fuera un perro al que no admiten en un local. Me espero fuera hasta que mi Amo decide bajar el Alto el paso y me anima a que entre a la mazmorra.
Mister M sale cerrando la puerta y mi Amo, acto seguido, me coge por el cuello y me lleva de nuevo hacia la puerta apretándome con fuerza. La abre y miste M acude rápido y veloz a ver si necesitamos algo. Mi Amo le dice que no a través de signos, colocándose el dedo en los labios como en señal de silencio.
Empiezo a suplicarle que por favor cierre la puerta, que no quiero que nadie me vea. Me hace que me arrodille sin soltar mi garganta. Le sigo suplicando que por favor cierre la puerta. Me siento avergonzada, no soportaría que nadie más que Él me viera de rodillas ni en ningún otro tipo de acto de sumisión. Tengo pavor de que me saque de rodillas a pasear ante el Sr. M. Siento como que estoy más sonrojada que en mucho tiempo, entre el retraimiento y su mano privándome del oxígeno que tanto codicio noto que me arde la cara.
Creo que mi Amo ha disfrutado ya lo suficiente viéndomelo pasar tan mal y decide cerrar la puerta.
¿Cómo se lo podría agradecer?
Él ya ha encontrado la manera.
Me pone sobre sus rodillas boca abajo y me baja los pantalones dejando mi trasero al descubierto, protegido tan sólo por un minúsculo tanguita de color crudo y encaje negro.
Empieza a golpear mis cachetes con la mano derecha, una y otra vez, cada vez más fuerte. Noto los golpes tan fuertes y me empieza a escocer tanto que llegué a pensar que me estaba golpeando con la paleta roja. ¿Tan prontito empieza con ella?
Me quejo cada vez más, levanto las piernas una a una a cada golpe que me da. Le pido que pare pero no noto ningún atisbo de que me vaya a hacer el menor caso. De repente, debo de tener ya los mofletes del culo adormecidos, noto que el dolor mengua a pesar de no haber bajado el ritmo de las sacudidas. Me coge las dos piernas hacia arriba y sigue atizándome.
¿Se habrá cansado ya o es que le duele la mano?
En realidad el motivo es lo de menos pero la cuestión es que ya ha parado y eso me alegra.
Ni me di cuenta de que había hecho alguna que otra foto al carmesí de mi culete.
Me pide que me desnude, que me ponga el collar rojo porque es más rápido de poner que el de acero y me lleva al potro que hoy también está cercano a la paleta.
Ufff.....creo que hoy tampoco me voy a librar de la maldita paletita.
Me apoyo en el potro sacando los pechos al máximo para que estén a plena disposición de mi Amo y empieza a golpearlos con la paleta. Baja un poquito hasta el vientre...un poquito más....el pubis....otro poquito más.....paletada en pleno coñito. Ante eso me cierro de piernas debido al acto reflejo. Mi Amo se enfada y me pide que las vuelva a abrir. Me vuelve a golpear. Vuelvo a encogerme del dolor pero las abro de nuevo. Le obedezco para que el castigo no vaya en aumento.
Hoy la tiene tomada con mi monte de Venus y con mi vulva. ¡Ainssss, Amo de ideas fijas y reincidenes!
Me pregunta si deseo que me folle a lo que contento:
-Por supuesto mi Amo
Sin dudarlo ni un sólo instante. Le incito a que no tarde, por favor. No os imagináis como me gusta sentir a mi Amo en lo más profundo de mi coño. Que me folle con fuerzas como si me fuera a reventar. Es una sensación tan tan dominante por su parte. Puede sacar conmigo toda su rabia, toda su ira, todas sus ganas. Ahí estoy yo dispuesta a soportar todas sus arremetidas.
Me folla salvajemente hasta que me corro dejando todas mis piernas empapadas de un caliente fluido.
He marcado de nuevo mi territorio y mi Amo lleva ahora a su perrita a la jaula. Me pide que ponga la mantita para estar algo menos incómoda. Tal y como entro me pide que me quede en la misma posición en la que he accedido a ella. Colocada de rodillas apollada también sobre mis manos y cara a la pared, noto como mi Amo me empieza a hacer fotos. No quiero mirar a la cámara. No quiero que su móvil capte mi semblante vergonzoso. A Él le encanta observarme mientras reposo en mi casita, la casa de una perra, de su perra. Esta vez no me pide que me masturbe, simplemente le hacía feliz verme encerrada, saber que Él hará conmigo lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Yo tengo muy claro que Él me dará libertad dejándome más o menos espacio a su voluntad e interés.
Hora de estrenar la bolita máscara. Hago saber a mi Amo que haré todo lo posible por aguantarla puesta el máximo de tiempo. Me pone nerviosa el tema de tener algo que me quite el aliento, que dificulte mi respiración pero, yo, por amor a mi Amo pondré todo el deseo en eso también.
Coge mi correa a un enganche del techo de la ducha dejando un extremo para poder tirar de ella.
-"Saca el culo para tu Amo, zorra"
Así es como me brinda mi Amo unas dulces palabras. Me escupe y me sigue llamando zorra en un tono grave. Amarra cada vez más fuerte la cadena. Mi cabeza se levanta por la presión del collar, mi cuello se estira cada vez más. La roja bola hace que salive más de lo normal. No puedo expulsar las babas debido a la posición en la que estoy. Me pongo más de puntillas a ver si así logro tragar pero...no me sirve de nada porque mi Amo sigue estirando con insistencia.
Me empieza a venir la desesperación, la falta de inhalación empieza a hacer que mi cabecita me juegue una mala pasada. Intento desviar mi pensamiento. Comienzo a convencerme a mí misma de que no me pasa nada, que es todo mental pero...no me sirve de mucho. Tengo las manos sueltas e intento aproximarme al collar para aflojarlo. A mitad de camino pienso que tengo que ser fuerte y obedecer. Soy una mujer... y vikinga no una niña. Mis manos vuelven a su origen, a mi espalda, donde toda sumisa que se precie las debe de tener. Otra falta de resuello, mis manos intentan llegar de nuevo a la garganta. Mi Amo empieza a verme apurada y decide quitarme la bolita. Le digo que no hace falta, que me dé unos segundos de respiro y yo puedo continuar pero, mi Amo, piensa que ya he tenido bastante por hoy, poco a poco seré capaz de aguantar esa bola roja de 48mm como si fuera un caramelito de fresa.
Se deshace de la bola pero....no me lo iba a poner tan fácil. Coge las cuerdas rojas y me ata las manos a la espalda pasando también el extremo por la misma argolla que la correa del collar y sujeta también los pies con otro cabo.
-¿Cómo puede mi Amo tener tantas cosas entre manos y a la vez follarme?
Es como un grúa con poleas. Estira de aquí, afloja de allá, sube una cuerda, baja una cadena...y...a la vez....insulta a su esclavita y le escupe.
Que suerte tener un Amo multitasquis. Y ni os imagináis como me pone y me excita.
Me folla hasta hacerme correr de nuevo un par de veces. Convierto en piscinas cualquier espacio en el que me aposente, suerte que ésta está en la ducha, una cosa menos que cubrir con toallas.
Me suelta las cuerdas que sujetaban mis manos y mis pies y......
Cambio de escenario, hoy todavía no me ha castigado con el látigo. Creo que a él le gusta tanto como a mí y ya empieza a convertirse en algo habitual y cada vez más placentero.
Esta vez la corrección va a ser por la parte delantera de mi cuerpo. El látigo va suelto por mis pechos, estomago y piernas. Yo, agarrada a la argolla central del tatami, cierro los ojos, no quiero ver por donde vienen los latigazos. Hoy me golpea con más fuerza, debe de estar muy caliente por haberme tenido tan atadita y gimiendo en la ducha. Le pone muy cachondo ver como me derrito cada vez que me corro.
Intento no chillar por los zurriagazos pero algún que otro aullido de dolor son irreprimibles.
Mi Amo necesita follarme de nuevo. Ver mi cuerpo como ha adquirido cierto color bermellón le ha hecho ponerse como un morlaco.
Arremete con su polla contra mi coño hincándomela de nuevo incansablemente. Mis gritos de placer resuenan por toda la mazmorra. Estallo de nuevo entre chillidos de gozo y satisfacción.
Mi Amo me coge del pelo salvajemente y me hace arrodillar. Me introduce su enorme pene en la boca sin dejar ni un atisbo de espacio por donde pueda colarse una brizna de aire. Estoy preparada, cada vez lo hago mejor (no, no es falsa modestia, es lo que me dice mi Amo). ¿El motivo será que cada vez me gusta más y cada vez me deleito más con la polla de mi Señor?
Hago que se corra en mi boca y en mis pechos y, mientras sigo lamiendo, esparzo tan sublime néctar por mis pechos erectos.
Sigo paseando dulcemente mi caliente lengua por su enorme miembro. Ummmmm....sabe tan bien.
Mi Amo me sonríe y ríe después.
Desea ahora descansar y que le deleite con un masaje de esos que aún no he aprendido a dar, jejeje.
Busco aceite que llevo siempre en mi maletita y recorro toda su espalda siguiendo sus instrucciones al pie de la letra, ejerciendo más fuerza de la que yo haría pero parece ser que a mi Amo le gusta así.
Le voy dando besitos de vez en cuando pero me centro tanto en darle bien el masaje que no le dedico tanto tiempo a ser cariñosa. Otra misión a conseguir. Combinar masajes con amor y ternura. Poco a poco.
Seguro que la próxima vez que vea a mi Amo en la mazmorrita ya habré mejorado la técnica del dulce masaje, todo es cuestión de práctica, concentración y ganas de aprender.
Momento de la ducha y.....a esperar al próximo jueves de dragones y mazmorra.
Ummmm........otro jueves habiéndonos saltado el anterior por que a mi Amo no le fue posible verme.
A ver como viene hoy, dos semanitas sin mazmorra.....seguro que llega hecho un depravado. No se si eso me alegra o me asusta o....todo lo contrario o...todo a la vez.
Llego a la zona de las 15:30 y no encuentro sitio para aparcar por lo que aviso a mi Amo de que míster M acuda por favor a abrirme la reja que une el descampado con la zona residencial.
El chico viene y me abre con el mando. Puedo observar que su bola de cabello negra y rizada ha pasado a ser una rapada cabeza. Resultó que estuvo con su hermana el fin de semana y le obligó a pulir un poquito más su imagen de dejadete. No creo que sea suficiente, tiene aún muchas cosas que aderezar en su aspecto, pero...por algo se empieza.
Bajamos las escaleras los tres juntos y mister M nos dice que entremos a la mazmorrita a lo que mi Amo frenándome con la mano alega:
-No, ella no. Que se espere fuera.
Como si yo fuera un perro al que no admiten en un local. Me espero fuera hasta que mi Amo decide bajar el Alto el paso y me anima a que entre a la mazmorra.
Mister M sale cerrando la puerta y mi Amo, acto seguido, me coge por el cuello y me lleva de nuevo hacia la puerta apretándome con fuerza. La abre y miste M acude rápido y veloz a ver si necesitamos algo. Mi Amo le dice que no a través de signos, colocándose el dedo en los labios como en señal de silencio.
Empiezo a suplicarle que por favor cierre la puerta, que no quiero que nadie me vea. Me hace que me arrodille sin soltar mi garganta. Le sigo suplicando que por favor cierre la puerta. Me siento avergonzada, no soportaría que nadie más que Él me viera de rodillas ni en ningún otro tipo de acto de sumisión. Tengo pavor de que me saque de rodillas a pasear ante el Sr. M. Siento como que estoy más sonrojada que en mucho tiempo, entre el retraimiento y su mano privándome del oxígeno que tanto codicio noto que me arde la cara.
Creo que mi Amo ha disfrutado ya lo suficiente viéndomelo pasar tan mal y decide cerrar la puerta.
¿Cómo se lo podría agradecer?
Él ya ha encontrado la manera.
Me pone sobre sus rodillas boca abajo y me baja los pantalones dejando mi trasero al descubierto, protegido tan sólo por un minúsculo tanguita de color crudo y encaje negro.
Empieza a golpear mis cachetes con la mano derecha, una y otra vez, cada vez más fuerte. Noto los golpes tan fuertes y me empieza a escocer tanto que llegué a pensar que me estaba golpeando con la paleta roja. ¿Tan prontito empieza con ella?
Me quejo cada vez más, levanto las piernas una a una a cada golpe que me da. Le pido que pare pero no noto ningún atisbo de que me vaya a hacer el menor caso. De repente, debo de tener ya los mofletes del culo adormecidos, noto que el dolor mengua a pesar de no haber bajado el ritmo de las sacudidas. Me coge las dos piernas hacia arriba y sigue atizándome.
¿Se habrá cansado ya o es que le duele la mano?
En realidad el motivo es lo de menos pero la cuestión es que ya ha parado y eso me alegra.
Ni me di cuenta de que había hecho alguna que otra foto al carmesí de mi culete.
Me pide que me desnude, que me ponga el collar rojo porque es más rápido de poner que el de acero y me lleva al potro que hoy también está cercano a la paleta.
Ufff.....creo que hoy tampoco me voy a librar de la maldita paletita.
Me apoyo en el potro sacando los pechos al máximo para que estén a plena disposición de mi Amo y empieza a golpearlos con la paleta. Baja un poquito hasta el vientre...un poquito más....el pubis....otro poquito más.....paletada en pleno coñito. Ante eso me cierro de piernas debido al acto reflejo. Mi Amo se enfada y me pide que las vuelva a abrir. Me vuelve a golpear. Vuelvo a encogerme del dolor pero las abro de nuevo. Le obedezco para que el castigo no vaya en aumento.
Hoy la tiene tomada con mi monte de Venus y con mi vulva. ¡Ainssss, Amo de ideas fijas y reincidenes!
Me pregunta si deseo que me folle a lo que contento:
-Por supuesto mi Amo
Sin dudarlo ni un sólo instante. Le incito a que no tarde, por favor. No os imagináis como me gusta sentir a mi Amo en lo más profundo de mi coño. Que me folle con fuerzas como si me fuera a reventar. Es una sensación tan tan dominante por su parte. Puede sacar conmigo toda su rabia, toda su ira, todas sus ganas. Ahí estoy yo dispuesta a soportar todas sus arremetidas.
Me folla salvajemente hasta que me corro dejando todas mis piernas empapadas de un caliente fluido.
He marcado de nuevo mi territorio y mi Amo lleva ahora a su perrita a la jaula. Me pide que ponga la mantita para estar algo menos incómoda. Tal y como entro me pide que me quede en la misma posición en la que he accedido a ella. Colocada de rodillas apollada también sobre mis manos y cara a la pared, noto como mi Amo me empieza a hacer fotos. No quiero mirar a la cámara. No quiero que su móvil capte mi semblante vergonzoso. A Él le encanta observarme mientras reposo en mi casita, la casa de una perra, de su perra. Esta vez no me pide que me masturbe, simplemente le hacía feliz verme encerrada, saber que Él hará conmigo lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Yo tengo muy claro que Él me dará libertad dejándome más o menos espacio a su voluntad e interés.
Hora de estrenar la bolita máscara. Hago saber a mi Amo que haré todo lo posible por aguantarla puesta el máximo de tiempo. Me pone nerviosa el tema de tener algo que me quite el aliento, que dificulte mi respiración pero, yo, por amor a mi Amo pondré todo el deseo en eso también.
Coge mi correa a un enganche del techo de la ducha dejando un extremo para poder tirar de ella.
-"Saca el culo para tu Amo, zorra"
Así es como me brinda mi Amo unas dulces palabras. Me escupe y me sigue llamando zorra en un tono grave. Amarra cada vez más fuerte la cadena. Mi cabeza se levanta por la presión del collar, mi cuello se estira cada vez más. La roja bola hace que salive más de lo normal. No puedo expulsar las babas debido a la posición en la que estoy. Me pongo más de puntillas a ver si así logro tragar pero...no me sirve de nada porque mi Amo sigue estirando con insistencia.
Me empieza a venir la desesperación, la falta de inhalación empieza a hacer que mi cabecita me juegue una mala pasada. Intento desviar mi pensamiento. Comienzo a convencerme a mí misma de que no me pasa nada, que es todo mental pero...no me sirve de mucho. Tengo las manos sueltas e intento aproximarme al collar para aflojarlo. A mitad de camino pienso que tengo que ser fuerte y obedecer. Soy una mujer... y vikinga no una niña. Mis manos vuelven a su origen, a mi espalda, donde toda sumisa que se precie las debe de tener. Otra falta de resuello, mis manos intentan llegar de nuevo a la garganta. Mi Amo empieza a verme apurada y decide quitarme la bolita. Le digo que no hace falta, que me dé unos segundos de respiro y yo puedo continuar pero, mi Amo, piensa que ya he tenido bastante por hoy, poco a poco seré capaz de aguantar esa bola roja de 48mm como si fuera un caramelito de fresa.
Se deshace de la bola pero....no me lo iba a poner tan fácil. Coge las cuerdas rojas y me ata las manos a la espalda pasando también el extremo por la misma argolla que la correa del collar y sujeta también los pies con otro cabo.
-¿Cómo puede mi Amo tener tantas cosas entre manos y a la vez follarme?
Es como un grúa con poleas. Estira de aquí, afloja de allá, sube una cuerda, baja una cadena...y...a la vez....insulta a su esclavita y le escupe.
Que suerte tener un Amo multitasquis. Y ni os imagináis como me pone y me excita.
Me folla hasta hacerme correr de nuevo un par de veces. Convierto en piscinas cualquier espacio en el que me aposente, suerte que ésta está en la ducha, una cosa menos que cubrir con toallas.
Me suelta las cuerdas que sujetaban mis manos y mis pies y......
Cambio de escenario, hoy todavía no me ha castigado con el látigo. Creo que a él le gusta tanto como a mí y ya empieza a convertirse en algo habitual y cada vez más placentero.
Esta vez la corrección va a ser por la parte delantera de mi cuerpo. El látigo va suelto por mis pechos, estomago y piernas. Yo, agarrada a la argolla central del tatami, cierro los ojos, no quiero ver por donde vienen los latigazos. Hoy me golpea con más fuerza, debe de estar muy caliente por haberme tenido tan atadita y gimiendo en la ducha. Le pone muy cachondo ver como me derrito cada vez que me corro.
Intento no chillar por los zurriagazos pero algún que otro aullido de dolor son irreprimibles.
Mi Amo necesita follarme de nuevo. Ver mi cuerpo como ha adquirido cierto color bermellón le ha hecho ponerse como un morlaco.
Arremete con su polla contra mi coño hincándomela de nuevo incansablemente. Mis gritos de placer resuenan por toda la mazmorra. Estallo de nuevo entre chillidos de gozo y satisfacción.
Mi Amo me coge del pelo salvajemente y me hace arrodillar. Me introduce su enorme pene en la boca sin dejar ni un atisbo de espacio por donde pueda colarse una brizna de aire. Estoy preparada, cada vez lo hago mejor (no, no es falsa modestia, es lo que me dice mi Amo). ¿El motivo será que cada vez me gusta más y cada vez me deleito más con la polla de mi Señor?
Hago que se corra en mi boca y en mis pechos y, mientras sigo lamiendo, esparzo tan sublime néctar por mis pechos erectos.
Sigo paseando dulcemente mi caliente lengua por su enorme miembro. Ummmmm....sabe tan bien.
Mi Amo me sonríe y ríe después.
Desea ahora descansar y que le deleite con un masaje de esos que aún no he aprendido a dar, jejeje.
Busco aceite que llevo siempre en mi maletita y recorro toda su espalda siguiendo sus instrucciones al pie de la letra, ejerciendo más fuerza de la que yo haría pero parece ser que a mi Amo le gusta así.
Le voy dando besitos de vez en cuando pero me centro tanto en darle bien el masaje que no le dedico tanto tiempo a ser cariñosa. Otra misión a conseguir. Combinar masajes con amor y ternura. Poco a poco.
Seguro que la próxima vez que vea a mi Amo en la mazmorrita ya habré mejorado la técnica del dulce masaje, todo es cuestión de práctica, concentración y ganas de aprender.
Momento de la ducha y.....a esperar al próximo jueves de dragones y mazmorra.
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