01/03/2018
Ummmm!!!!
Día 1...ya hace 9 mesecicos de nuestra boda con el collar con el candadito de corazón que unió nuestros destinos, nuestras vidas y nuestras almas hasta la eternidad.
Nos toca vernos en nuestra segunda casa, nuestra mazmorrita. Mi amo me pide que lleve puesto el collar de acero. Que lástima que Él no recuerde que todo lo tenemos guardado en el maletita custodiado por el Sr. M..
No iré con él puesto pero ya le he hecho saber que nada más llegar me lo pondré, ni se dará cuenta de que no lo llevaba al entrar ya que siempre llevo el cuello cubierto por un foulard o una bufandita cuando hace mucho frío.
Llego yo primera a la puerta y le espero un par de minutos apresurándole por el móvil. Nos saludamos y bajamos a la sala de torturitas y placer.
Mientras yo entro y voy ardua y veloz a colocarme el collar, mi Amo se queda hablando con el Sr. M.
Sólo me da tiempo a colocarme el collar y a sacarme los pantalones y las botas negras a juego con la camiseta.
Mi Amo me coge de la mano, me recuerda lo mucho que le gusto, me besa y me lleva al potro que está apoyado en una columna...justo, que casualidad, al panel de donde cuelga la paleta roja. Yo miro de reojo porque recuerdo muy bien la estratégica situación de ese arma mortal para mí.
Cierro los ojos porque me siento tímida frente a mi Amo pero...tengo esa sensación de cocodrilitos mordiendo mi interior, sensación superplacentera de agitación y nerviosismo. ¿Estaré enamorada?
De repente la paleta pasa de su emplazamiento original a manos de mi Amo.
Ainsss, veo que mi Amo tampoco se había olvidado de donde estaba alojada. Empieza a golpearme el estomaguito, levantándome la camiseta que aún no me había dado tiempo a sacarme. Yo me estiro bien, apoyando mis manos en los bordes más largos del potro y mi culete en uno de los extremos más anchos. Mi cuello y cabeza quedan apoyados en la columna mientras mi Amo castiga también mis pechos y mis piernas. Baja mi tanguita y castiga también mi coñito. A cada paletada mi cuerpo se encoje. Sigo cerrando los ojos, mi Amo me besa y me dice que puedo mirarle. Cómo me gusta mirar a esos ojitos verdes que me pierden.....
Prescindo entonces del restos de ropa, simplemente luzco el bonito collar color plata que rodea mi cuello. Proporción justa para él, ni apreta ni me baila. Parece hecho a medida.
Me pongo de rodillas y mi Amo me lleva al centro del tatami, se la lamo con mucho gusto durante un rato hasta que me hace poner de pie y me pide que me agarre a la gran argolla central como yo ya se hacer. Soy capaz de estar agarrada a esa argolla durante largos espacios de tiempo pase lo que pase, me abofetee, me azote, me folle....
Es como si mis manos tuvieran carga positiva y la argolla carga negativa y...como los polos opuestos se atraen...pues....allí me tenéis a mí, en posición culo dispuesto para mi Amo y manos vinculadas, casi fusionadas a la gran ajorca.
Mi Amo empieza a instigarme para que saque todavía más para afuera el culete y empieza a flagelar mi espalda con el látigo. Primero la espalda en la que se recrea y pone cada vez más ganas, nalgas, piernas. Vuelve a la espalda para castigarla todavía más duramente. Me encanta sentir las tiras del látigo chasqueando sobre ella. Aunque esté en situación de inferioridad...me hace sentir fuerte, poderosa. Aguantaré lo que mi Amo quiera infringir sobre mi cuerpo. Me pone tan cachonda que....no es que quiera...es que....necesito sentir su polla en mi interior. Le pido a gritos que me folle en cuanto el me pregunta que qué es lo que desea su perrita.
Me masturba primero hasta hacerme llegar al clímax y acto seguido me folla incesantemente hasta que el suelo deja de ser suelo terrenal para convertirse en un embalse. Se acerca a su perra y le pone la cadena al collar. Uffff...el clic al cerrase el mosquetón me produce una sensación de escalofrío interno. Es una sensación inexplicable, deleitosa y plácida.
Con la cadena amarrada al collar que rodea mi cuello y con ganas de verme de nuevo postrada a sus pies, hace que me arrodille....
Mi cara es un poema porque....¿por qué me hace que le venere en esa posición sabiendo la manía que me da todo el tema de fluidos, aunque sean míos? No me gusta nada mancharme aunque sé que Él lo tiene todo más que clarito. Intento arrodillarme a la orilla del laguito pero me lo niega y me hace que me humille ante sus pies encima de todos los líquidos que habían surgido de mi coñito hacía tan sólo unos segundos. La sensación no era muy agradable. Iba levantando las rodillas para pringarme lo menos posible pero....¡¡¡ilusa de mí!!! Iba a tener que estar ahí postrada hasta que mi Amo me demandara lo contrario.
Empecé a tocar ese enorme rabo que recalcaba su pantalón. Lo acaricié y apreté hasta que ya no le cabía en su ropa interior. Unos calzoncillos Guess con el número 33 color caqui que estrenaba ese día. Preciosos por cierto y le quedaban espectaculares.
Por fin podría disfrutar de nuevo de tan tremendo manjar. Tiene mucho aguante mi Amo a la hora de correrse y....siempre me hace parar antes para alargar más su éxtasis.
Me hizo levantar y ponerme de rodillas sobre el oratorio cara a la pared. Mis pies quedaron totalmente a la vista y eso le puso muy cachondo. Mis piecitos son uno de los puntos débiles de mi Amo y...el castigarlos...uno de sus mayores placeres. Placer doble por que por una banda le encanta torturarlos y porque por otra, sabe que yo odio hasta que se aproxime a ellos.
Cogió la fusta y me dijo que me iba a golpear 10 veces y que quería oírme contar en voz alta a cada flagelación.
Le supliqué que los pies no, por favor. No se porque me molesto en decirle nada porque...en confianza...creo que mi Amo hace caso omiso a mis súplicas...eso o...la excitación le produce sordera momentánea.
Empecé a contar a cada golpe de fusta, mis pies parecían de una bailarina de claqué, no podían parar de moverse, arriba, abajo, de izquierda a derecha, cruce, recruce... Era un sin parar.
En uno de los golpes hice un mal gesto (ya que mi Amo me hizo permanecer con los brazos cruzados a la espalda en posición de buena sumisa) y casi me precipito sobre el suelo. A partir de ese momento me fue imposible colocar los brazos en la forma deseada por mi Amo por lo que me reprendió y me castigó con 10 golpes más sobre mis delicados piececitos.
Cuando luego me reprendió diciéndome que estaba yendo para atrás en lugar de para adelante como una buena sumisa al no poner los brazos bien, le comenté que me había hecho daño y pareció un poco compasivo pero...el castigo ya estaba infringido.
Tocaba la hora del paseo. Se aproximó hasta la ducha paseando a su perrita de la cadena. El suelo de la mazmorra lo notaba cada vez más hostil, las rodillas me dolían pero seguí mi camino hasta la zona del baño por aspersión.
Pasó la correa de su perra por la argolla y empezó a abofetearla, primero la cara, luego las posaderas. Deseaba de nuevo poseer a su zorra y lo iba a hacer sin ningún titubeo. Estiró lo más fuerte que pudo de mi cuello, el aire me escaseaba y...mi Amo empezó a follarme con dureza mientras me faltaba el aliento.
En una de las embestidas...hubo una de sus frases que me impactó. Me dijo en tono enérgico y literalmente:
"Eres un objeto de mierda"
Nunca me había dicho algo tan contundente y con esa modulación de voz. Entre gemidos, chillidos y voces de ahogo por la presión del acero sobre mi cuello, se me escapaba también un esbozo de sonrisa (momento en el que di gracias al cielo de que no hubiesen espejos en esa esquina de la mazmorrita. Quien sabe que castigo me hubiera infringido si me hubiera visto reir).
No me costó mucho centrarme de nuevo y correrme una vez más. Mi amo seguía tirando de mi cuello, me entró una tos seca al no poder capturar nada de oxígeno hacia mis pulmones. Finalmente soltó la cadena y me apoyé en la pared intentando apresar algo de H2O para mis nuevas reservas de aire. Mi Amo desapareció por unos momentos de mi ángulo de visión. Seguro que fue a alguna esquinita para observar como se reponía su esclavita.
Una vez recuperé el aliento me llevó a la cama y me hizo tumbarme boca arriba. Introdujo su enorme y duro pene sobre mi boca y me la folló mientras me preguntaba:
-¿Quién eres?
A lo que yo respondí:
-Tu objeto de mierda, mi Amo.
Reconozco que lo dije muy dignamente, sin perfilar ni una escueta sonrisa (entre otras cosas porque mi tragadero estaba totalmente ocupado por su rabo). Aunque sentía en mi interior enanitos de fiesta botando y rebotando.
Mi cabeza descolgaba por el extremo inferior de la cama. Mi boca parecía un sumidero, ingería, deglutía y devoraba la verga de mi Amo con gran ansia. Jugaba con sus testículos en mi boca, primero uno, luego el otro, repetía. Jugaba con los dos a la vez, intentaba metérmelos los dos en mi boquita pero...tendré que perfilar más mi técnica o empezar a agrandar más mi cavidad bucal. Ummmm, para eso ya he comprado una gran bola roja que pienso estrenar el próximo día. Poco a poco....lo conseguiré.
Mi Amo llegó a ese momento de misticismo en el que no soportaba ya las ganas de correrse que había acumulado durante toda la sesión y detonó toda su ardiente leche sobre mis pechos y mi cara, empapando también algunos mechones de mi pelo. Su gran zorra le dedicó unos lametones de más para acabar de limpiar hasta la última gota que cubría su glande.
Ese momento final parece complacer mucho a mi Amo que acaba siempre soltando un par de carcajadas que resuenan dulcemente en la estancia de la mazmorra.
Su esclavita le sonríe, se levanta y se funden en un cariñoso abrazo cargado de sentimientos mil.
Hora de ducharse.....ufffff.....no sale caliente el agua. La tenemos un ratito abierta pero....nada....
Hay que avisar a Mister M para que solucione de alguna manera el problemilla. Yo, que aunque penséis que soy muy zorra...lo soy, pero sólo para mi Amo, me dispuse a ponerme la toalla alrededor de mi cuerpo y me escondí en el baño para no ser vista por ninguna otra mirada más que la de mi Amo. Pero...que casualidad...la llave del paso del agua estaba justo donde yo me había resguardado de toda visión. Tuve que salir con la toalla puesta, el pelo recogido y...total... para nada porque el agua fría fue la única que pudimos percibir saliendo de la grifería.
Fue todo maravilloso, como siempre y eso que tenía un poco de desasosiego de como iba a transcurrir la tarde después de tantos días sin compartir con mi Amo.
Quedé gratamente fascinada al notar que desde el primer momento percibí cositas en mi interior que me desconcertaron un poco, sentimientos ocultos que tenía a flor de piel y que resurgieron de forma tan dulce y con tanto nerviosismo y...sí...me refiero a esas mariposillas que en mi estomaguito se convirtieron en cocodrilos devoradores.
TQMA
Ummmm!!!!
Día 1...ya hace 9 mesecicos de nuestra boda con el collar con el candadito de corazón que unió nuestros destinos, nuestras vidas y nuestras almas hasta la eternidad.
Nos toca vernos en nuestra segunda casa, nuestra mazmorrita. Mi amo me pide que lleve puesto el collar de acero. Que lástima que Él no recuerde que todo lo tenemos guardado en el maletita custodiado por el Sr. M..
No iré con él puesto pero ya le he hecho saber que nada más llegar me lo pondré, ni se dará cuenta de que no lo llevaba al entrar ya que siempre llevo el cuello cubierto por un foulard o una bufandita cuando hace mucho frío.
Llego yo primera a la puerta y le espero un par de minutos apresurándole por el móvil. Nos saludamos y bajamos a la sala de torturitas y placer.
Mientras yo entro y voy ardua y veloz a colocarme el collar, mi Amo se queda hablando con el Sr. M.
Sólo me da tiempo a colocarme el collar y a sacarme los pantalones y las botas negras a juego con la camiseta.
Mi Amo me coge de la mano, me recuerda lo mucho que le gusto, me besa y me lleva al potro que está apoyado en una columna...justo, que casualidad, al panel de donde cuelga la paleta roja. Yo miro de reojo porque recuerdo muy bien la estratégica situación de ese arma mortal para mí.
Cierro los ojos porque me siento tímida frente a mi Amo pero...tengo esa sensación de cocodrilitos mordiendo mi interior, sensación superplacentera de agitación y nerviosismo. ¿Estaré enamorada?
De repente la paleta pasa de su emplazamiento original a manos de mi Amo.
Ainsss, veo que mi Amo tampoco se había olvidado de donde estaba alojada. Empieza a golpearme el estomaguito, levantándome la camiseta que aún no me había dado tiempo a sacarme. Yo me estiro bien, apoyando mis manos en los bordes más largos del potro y mi culete en uno de los extremos más anchos. Mi cuello y cabeza quedan apoyados en la columna mientras mi Amo castiga también mis pechos y mis piernas. Baja mi tanguita y castiga también mi coñito. A cada paletada mi cuerpo se encoje. Sigo cerrando los ojos, mi Amo me besa y me dice que puedo mirarle. Cómo me gusta mirar a esos ojitos verdes que me pierden.....
Prescindo entonces del restos de ropa, simplemente luzco el bonito collar color plata que rodea mi cuello. Proporción justa para él, ni apreta ni me baila. Parece hecho a medida.
Me pongo de rodillas y mi Amo me lleva al centro del tatami, se la lamo con mucho gusto durante un rato hasta que me hace poner de pie y me pide que me agarre a la gran argolla central como yo ya se hacer. Soy capaz de estar agarrada a esa argolla durante largos espacios de tiempo pase lo que pase, me abofetee, me azote, me folle....
Es como si mis manos tuvieran carga positiva y la argolla carga negativa y...como los polos opuestos se atraen...pues....allí me tenéis a mí, en posición culo dispuesto para mi Amo y manos vinculadas, casi fusionadas a la gran ajorca.
Mi Amo empieza a instigarme para que saque todavía más para afuera el culete y empieza a flagelar mi espalda con el látigo. Primero la espalda en la que se recrea y pone cada vez más ganas, nalgas, piernas. Vuelve a la espalda para castigarla todavía más duramente. Me encanta sentir las tiras del látigo chasqueando sobre ella. Aunque esté en situación de inferioridad...me hace sentir fuerte, poderosa. Aguantaré lo que mi Amo quiera infringir sobre mi cuerpo. Me pone tan cachonda que....no es que quiera...es que....necesito sentir su polla en mi interior. Le pido a gritos que me folle en cuanto el me pregunta que qué es lo que desea su perrita.
Me masturba primero hasta hacerme llegar al clímax y acto seguido me folla incesantemente hasta que el suelo deja de ser suelo terrenal para convertirse en un embalse. Se acerca a su perra y le pone la cadena al collar. Uffff...el clic al cerrase el mosquetón me produce una sensación de escalofrío interno. Es una sensación inexplicable, deleitosa y plácida.
Con la cadena amarrada al collar que rodea mi cuello y con ganas de verme de nuevo postrada a sus pies, hace que me arrodille....
Mi cara es un poema porque....¿por qué me hace que le venere en esa posición sabiendo la manía que me da todo el tema de fluidos, aunque sean míos? No me gusta nada mancharme aunque sé que Él lo tiene todo más que clarito. Intento arrodillarme a la orilla del laguito pero me lo niega y me hace que me humille ante sus pies encima de todos los líquidos que habían surgido de mi coñito hacía tan sólo unos segundos. La sensación no era muy agradable. Iba levantando las rodillas para pringarme lo menos posible pero....¡¡¡ilusa de mí!!! Iba a tener que estar ahí postrada hasta que mi Amo me demandara lo contrario.
Empecé a tocar ese enorme rabo que recalcaba su pantalón. Lo acaricié y apreté hasta que ya no le cabía en su ropa interior. Unos calzoncillos Guess con el número 33 color caqui que estrenaba ese día. Preciosos por cierto y le quedaban espectaculares.
Por fin podría disfrutar de nuevo de tan tremendo manjar. Tiene mucho aguante mi Amo a la hora de correrse y....siempre me hace parar antes para alargar más su éxtasis.
Me hizo levantar y ponerme de rodillas sobre el oratorio cara a la pared. Mis pies quedaron totalmente a la vista y eso le puso muy cachondo. Mis piecitos son uno de los puntos débiles de mi Amo y...el castigarlos...uno de sus mayores placeres. Placer doble por que por una banda le encanta torturarlos y porque por otra, sabe que yo odio hasta que se aproxime a ellos.
Cogió la fusta y me dijo que me iba a golpear 10 veces y que quería oírme contar en voz alta a cada flagelación.
Le supliqué que los pies no, por favor. No se porque me molesto en decirle nada porque...en confianza...creo que mi Amo hace caso omiso a mis súplicas...eso o...la excitación le produce sordera momentánea.
Empecé a contar a cada golpe de fusta, mis pies parecían de una bailarina de claqué, no podían parar de moverse, arriba, abajo, de izquierda a derecha, cruce, recruce... Era un sin parar.
En uno de los golpes hice un mal gesto (ya que mi Amo me hizo permanecer con los brazos cruzados a la espalda en posición de buena sumisa) y casi me precipito sobre el suelo. A partir de ese momento me fue imposible colocar los brazos en la forma deseada por mi Amo por lo que me reprendió y me castigó con 10 golpes más sobre mis delicados piececitos.
Cuando luego me reprendió diciéndome que estaba yendo para atrás en lugar de para adelante como una buena sumisa al no poner los brazos bien, le comenté que me había hecho daño y pareció un poco compasivo pero...el castigo ya estaba infringido.
Tocaba la hora del paseo. Se aproximó hasta la ducha paseando a su perrita de la cadena. El suelo de la mazmorra lo notaba cada vez más hostil, las rodillas me dolían pero seguí mi camino hasta la zona del baño por aspersión.
Pasó la correa de su perra por la argolla y empezó a abofetearla, primero la cara, luego las posaderas. Deseaba de nuevo poseer a su zorra y lo iba a hacer sin ningún titubeo. Estiró lo más fuerte que pudo de mi cuello, el aire me escaseaba y...mi Amo empezó a follarme con dureza mientras me faltaba el aliento.
En una de las embestidas...hubo una de sus frases que me impactó. Me dijo en tono enérgico y literalmente:
"Eres un objeto de mierda"
Nunca me había dicho algo tan contundente y con esa modulación de voz. Entre gemidos, chillidos y voces de ahogo por la presión del acero sobre mi cuello, se me escapaba también un esbozo de sonrisa (momento en el que di gracias al cielo de que no hubiesen espejos en esa esquina de la mazmorrita. Quien sabe que castigo me hubiera infringido si me hubiera visto reir).
No me costó mucho centrarme de nuevo y correrme una vez más. Mi amo seguía tirando de mi cuello, me entró una tos seca al no poder capturar nada de oxígeno hacia mis pulmones. Finalmente soltó la cadena y me apoyé en la pared intentando apresar algo de H2O para mis nuevas reservas de aire. Mi Amo desapareció por unos momentos de mi ángulo de visión. Seguro que fue a alguna esquinita para observar como se reponía su esclavita.
Una vez recuperé el aliento me llevó a la cama y me hizo tumbarme boca arriba. Introdujo su enorme y duro pene sobre mi boca y me la folló mientras me preguntaba:
-¿Quién eres?
A lo que yo respondí:
-Tu objeto de mierda, mi Amo.
Reconozco que lo dije muy dignamente, sin perfilar ni una escueta sonrisa (entre otras cosas porque mi tragadero estaba totalmente ocupado por su rabo). Aunque sentía en mi interior enanitos de fiesta botando y rebotando.
Mi cabeza descolgaba por el extremo inferior de la cama. Mi boca parecía un sumidero, ingería, deglutía y devoraba la verga de mi Amo con gran ansia. Jugaba con sus testículos en mi boca, primero uno, luego el otro, repetía. Jugaba con los dos a la vez, intentaba metérmelos los dos en mi boquita pero...tendré que perfilar más mi técnica o empezar a agrandar más mi cavidad bucal. Ummmm, para eso ya he comprado una gran bola roja que pienso estrenar el próximo día. Poco a poco....lo conseguiré.
Mi Amo llegó a ese momento de misticismo en el que no soportaba ya las ganas de correrse que había acumulado durante toda la sesión y detonó toda su ardiente leche sobre mis pechos y mi cara, empapando también algunos mechones de mi pelo. Su gran zorra le dedicó unos lametones de más para acabar de limpiar hasta la última gota que cubría su glande.
Ese momento final parece complacer mucho a mi Amo que acaba siempre soltando un par de carcajadas que resuenan dulcemente en la estancia de la mazmorra.
Su esclavita le sonríe, se levanta y se funden en un cariñoso abrazo cargado de sentimientos mil.
Hora de ducharse.....ufffff.....no sale caliente el agua. La tenemos un ratito abierta pero....nada....
Hay que avisar a Mister M para que solucione de alguna manera el problemilla. Yo, que aunque penséis que soy muy zorra...lo soy, pero sólo para mi Amo, me dispuse a ponerme la toalla alrededor de mi cuerpo y me escondí en el baño para no ser vista por ninguna otra mirada más que la de mi Amo. Pero...que casualidad...la llave del paso del agua estaba justo donde yo me había resguardado de toda visión. Tuve que salir con la toalla puesta, el pelo recogido y...total... para nada porque el agua fría fue la única que pudimos percibir saliendo de la grifería.
Fue todo maravilloso, como siempre y eso que tenía un poco de desasosiego de como iba a transcurrir la tarde después de tantos días sin compartir con mi Amo.
Quedé gratamente fascinada al notar que desde el primer momento percibí cositas en mi interior que me desconcertaron un poco, sentimientos ocultos que tenía a flor de piel y que resurgieron de forma tan dulce y con tanto nerviosismo y...sí...me refiero a esas mariposillas que en mi estomaguito se convirtieron en cocodrilos devoradores.
TQMA
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