08/02/18
¡¡¡Ummmm!!!
Da gusto empezar los jueves con este "Ummmm".
Presagio de que lo voy a pasar en grande.
Mi Amo hoy apareció por el trabajo, tenía un par de reuniones que no podía eludir. Marchó a la hora de comer. Tenía que coger fuerzas para la sesión de la tarde con su esclavita.
Quedamos a las 15:30 como solemos hacer. Tal y como llegué vi la reja que da acceso a los bloques de la mazmorrita abierta y...allí que fui. Saqué la maletita, el bolso y el paraguas. Llevamos una semanita de lluvias pero justo en ese momento parece que había dejado de mojar pero cogí igualmente mi paraguas catana al estilo Kill Bill.
Allí en la puerta estaba mi Amo esperándome y entreteniéndose con Mister M., que muy amablemente, en plan broma sarcástica, me comentó que ¿quien me había dado permiso para entrar sin preguntar allí a su recinto? Está abierta... hay acceso, luego ya me abriría de nuevo con el mando le comenté.
Entramos y siempre me saludo con dos besos pero...esta vez no me los dio ni a la entrada ni a la salida. Me extrañó pero pensé que como es un poquito rarito no me tenía porqué asombrar. También llegué a pensar que mi Amo le había comentado que prefería que no me saludara con dos ósculos santos. Bueno, en el fondo me da igual pero me hizo darle vueltitas a la cabecita.
Entré como siempre la primera para ir disponiendo el material sobre la cama de doble colchón plastificada y me quité los botines y los pantalones negros. Me quedé simplemente con una camiseta y un jerseicito negro bastante transparente que tapaban ligeramente mi ropita interior de encaje negro.
Sin tardar mucho accedió a la salita mi Amo con un ajuar de toallas de todos los colores.
Pensé:
"Le ha tocado premio".
Casi ni le veía la cara por la altura del menaje de baño.
Me explicó que Mister M al ver que Él no acertaba a la hora de usar el rollo de plástico (para cuando usa la cera) y el de papel (para cuando su esclavita se corre), había optado por repartirle como 6 u 8 toallas para que fuera tapando las marcas de territorio que iba efectuando su perra por toda la sala.
Me pareció muy gracioso que con lo listo e inteligente que era mi Amo, eso, era algo que no llegaba a asimilar. El plástico y el papel. ¿Para que serviría cada uno a pesar de explicárselo todos los jueves?
Nos reímos un ratito y empezó a besarme y a alabar las cualidades de su esclavita.
Me hizo que me recostara de rodillas sobre un sofá de espaldas a la puerta de entrada. Sus besos empezaron a recorrer mis posaderas que estaban colocadas en pompa para que pudiera disfrutar de una visión completa. Subía por la espalda y volvía a bajar hasta las mismas. De repente sus dientes engancharon una de las tiras del tanguita y empezó a bajarlo delicadamente, primero de un lado, luego del otro.... Mordió la tira que estaba atrapada entre mis nalgas y lo bajó hasta las rodillas. Yo levanté una de lasa rodillas y luego la otra para que pudiera sacarlo del todo y no le molestara para nada. Mis agujeritos tienen que estar siempre disponibles para ser usados por mi Amo. Me puse un poco nerviosillas con las piernas porque sin darme cuenta pillaba el tanguita con las rodillas y tuve que levantarlas un par de veces más hasta dejar con total libertad a aquel pequeño trozo de tela que segundos antes había estado cubriendo mi coñito.
Me dio unas palmaditas en mi trasero que cada vez aumentaron más el nivel de fuerza hasta convertirse en un placentero pero doloroso spanking.
Hoy toca estrenar el collar de acero. Se cierra y abre con una tuerca. Me lo coloco yo misma. Está helado. Se me erizan los pezones al sentir el frío de la correa que sí me coloca mi Amo. Se acerca a un sofá y me dice que me acerque a Él. Me pongo de rodillas, tal y cómo sólo él se merece, agarro la correa con la boca y firme pero dulcemente me voy aproximando a Él. Le hago entrega de la correa con mis labios ardiendo. Me pide que me ponga de pie y me lleva paseando hasta el cuadrilátero.
Hoy estamos de estrenos. Toca estrenar también una nueva mordaza. Una con máscara esta vez, pero, en lugar de una bola para la boca lleva un corazoncito negro. En la variación está el gusto. Me encanta comprar cositas para que mi Amo las use y me adorne con ellas.
Me recojo el pelo para que a mi Amo no le moleste a la hora de mirarme a los ojos y de meterme la polla en la boca y porque...se que le encanta estirarme de la cola de caballo que me suelo hacer en la parte alta de la cabeza.
Me lleva al cuadrilátero y decide atarme la pierna izquierda en suspensión. Hoy tocan las cuerdas rojas. Me la coloca de tal manera que me tengo que quedar de puntillas con la pierna que me queda libre. Me apreta mucho, me duele, me corta un poco la circulación de la pierna. Con mis manos agarradas a la argolla que cuelga de en medio de estructura de madera me empieza a colocar la máscara (la cola no deja que se estén centradas las correas que envuelven a mi cabeza y se mueve un poco).
La cuerda me apreta cada vez más y me pongo a pensar que ¿porqué no me habrá puesto la mordaza antes de colgarme la pierna? el sufrimiento hubiera sido durante menos tiempo pero...claro... las esclavas no decidimos.
Empieza a pegarme bofetadas. Una tras otra. Me estira de la correa que ha pasado por una de las argollas. Siento como el frio acero del collar nuevo me empieza ahogar. Me cuesta respirar. Entre el ahogo del collar y el objeto con forma de corazón que impide que el aire entre con facilidad por mi garganta, hacen que...de repente... salga mi lado chulesco y le grito: "pégame más". Iba a decirle que si eso es todo lo fuerte que sabía pegar pero...con la corazoncito negro ocupando mi boca (ya se preocupó mi Amo de metérmelo bien adentro con sus manitas)...difícil era articular más palabras. Se animó un poco hasta que cogió el látigo y empezó a castigar mi espaldita, la parte en donde termina la espaldita, también llamada culo. Las piernecitas, el cuello, vuelta a la espalda y de nuevo comienza el circuito. Como me gusta ese látigo. Me gusta tanto como tanto me disgusta la paletita roja. Noto que en cada sesión se suelta un poquito más. Se vuelve un poquito más salvaje, un poquito más Amo, un poquito más Mío.
Creo que ha leído mis pensamientos y coge la paleta. Golpea los dos cachetes de mis posaderas, mi estomaguito y mis pechos. Farfullando como puedo le pido que por favor no me deje marcas. En esto si que suele ser comedido, no quiere que pueda tener problemas.
Ojalá me pudiera dejar marcas. Disfruto viéndolas y recordando a mi Amo. Me encanta sentir su fuerza y dominio sobre mí. Marcas de su amor por su perra.
Coge ahora el gran consolador y lo aplica sobre la parte superior de mi vagina. como toda buena esclava, pendiente de su Amo, traje el aparatito cargado al máximo de batería. Me corro un par de veces. Dejo anegada la colchoneta que hace de base del cuadrilátero (ya podemos descontar una de las toallas del ajuar). Sigue estirando de su jirafita mientras ella se corre de nuevo.
Por fin cesa la presión sobre mi largo cuello y noto la tan deseada bocanada de aire que hace un rato ansiaba con tantas ganas. Recupero el ritmo de mi respiración y mi Amo se entretiene mientras tanto en desatar mi piernecita que ya ha empezado a adquirir un raro rojito subido de tono.
Me pide que se la chupe. Yo encantada, es un premio para mí poder disfrutar de su deliciosa polla.
Chupo con muchas ganas, juego con mi lengua por todo su grande y duro falo. Sigo chupando, me gusta muy muy dura.
Hoy ha decidido mi Amo hacer pruebas de resistencia. Cada vez aguanto más pero...lo de hoy...ha sido salvaje y angustioso. El día menos pensado me ahoga de verdad. En uno de los momentos ya no aguantaba más y me he zafado de Él con los ojos llenos de lagrimas. Creo que se ha enfadado bastante. La primera lección que me enseñó (a parte de que mi lengua siempre tiene que estar dispuesta a chupar cualquier parte de su cuerpo que me acerque) fue que una esclava nunca puede usar sus manos sin permiso de su Amo y menos apartarlo. Me coge de la cabeza y me la agacha hasta el suelo. Pone su pie sobre mi espalda y me pisa. Mi cuerpo se encoge. mis pechos quedan aplastados contra mis rodillas. Me pongo cada vez más cachonda. Mi Amo quiere follarme y eso es lo que tendrá, a su caliente sumisa a sus pies, preparada para todo lo que le venga. Pero....me hace chupársela de nuevo, espera que haya aprendido la lección y...así es...ya no me atrevo a separarlo de mí aunque ya no tengo ni pizca de visión al estar mis ojos de nuevo cubiertos de lágrimas, pero no de dolor si no de las arcadas que me producen tanta verga en mi garganta.
Ahora toca la cama. Creo que es la segunda vez como mucho que pasamos por ella. Me pide que me recueste. Como siempre tardamos unos segundos en aclararnos entre boca arriba, boca abajo, cabeza allí o cabeza acá. No os preocupéis...espero que con un par de lecciones más de Barrio Sésamo...todo arreglado. Creo que al menos lo de arriba/ abajo en la línea vertical...lo tenemos bastante claro, ;)
Parece ser que mi Amo me va a follar a la manera del Misionero. Me quedo pensando que...es una postura muy tradicional para que la practique mi Amo. Empieza así pero acto seguido levanta mis piernas poniendo mis pies a la altura de sus orejas enfocando mis plantas a su cara. Que en cualquier momento que Él los mire los tenga en un ángulo favorable a sus ojos. Así disfruta mi Amo, contemplando mis pies, siempre a la vista. Le pone muy cachondo, es tan fetichista.
Me corro de nuevo no se cuantas veces. Me gustaría ser más precisa pero....me es imposible contabilizar tantas corridas. Otra toalla que reservamos para la cama (y ya van dos).
Me gira y me pone boca abajo, creo que me debió de atar las manos porque sólo recuerdo que se me puso encima y empezó a cabalgarme. Me ató unas cuerdas alrededor de la boca, apretándomelas. Su cuerpo tenía capturado el mío. No me podía mover, me faltaba el aire..o quizás me sobraba. Me desespera tanto tener algo en la boca que me amordace que.....empiezo a respirar a un ritmo acelerado, chillo, intento respirar de nuevo. Sigue mi desesperación, me muevo, me remuevo. Empiezo a pasarlo realmente mal. Yo creo que me hiperventilo. Intento pensar en otra cosa, pienso que tengo que respirar más pausadamente por que el compás de las bocanadas de aire es cada vez más acelerado. Mi Amo se da cuenta y después de un rato, que se me hace eterno, decide soltarme.
Lo intento, prometo que lo intento, pero....es superior a mí. Es cuando peor lo paso. Empiezo a calmarme, recupero la armonía de mi aliento y me calma para seguir de nuevo.
Ahora le toca el turno al sofá que me había llevado al principio de la sesión. Debe de seguir entrenándome para que sea la esclava con la boca más follable de todas las esclavas. Yo encantada de seguir con mi training. Empiezo de nuevo a lamer, chupar e intentar tragarme hasta el último centímetro de tan suculento manjar. Empiezo a emitir ruidos con mi boca que mezclados con toda la saliva que emana de ella se convierten en un concierto. El suelo cada vez más mojado (otra toalla apartada) , mi Amo cada vez más cachondo. Le acaricio la espalda los muslos mientras noto como Él ya no aguanta más tiempo de represión y estalla irremediablemente sobre mis pechos. Los empapa, los cubre con una dulce capa blanca y me lo esparzo con un suave masaje sobre ellos y sobre mi cara.
Creo que se lo debo de la primera vez que quedamos. Fuimos a un hotel y me pidió que me lo esparciera por la cara y parecía que me estaba poniendo cremita con dos dedos...jijiji...que recuerdos, que pavi. Antes era una niña...el me está convirtiendo en toda una mujer. En toda una puta..en su Puta.
Ahora duchita, a recoger y.....hasta el próximo jueves.
Otra cosita buena:
Por fin no tendré que pasear más mi maletita del placer por Barcelona. Después de comentarle a mi Amo unas poquitas veces que a ver si era posible que me la guardaran en la mazmorrita...pues....mister M se hará cargo de ella. Nos la guardará en una habitación privada que tiene.
Preferiría tenerla bajo llave porque...sospecho que habrá curioseado a ver que instrumentos de tortura tan especiales llevamos para que mi Amo me haga gritar tanto tooodas las sesiones.
La idea de que la guarde él no me seduce mucho pero...la otra opción de guardarla en casa y ser descubierta o de que se me parta esta espaldita que tanto gusta a mi Amo debido a que cada vez pesa más es todavía menos atractiva. ;)
¡¡¡Ummmm!!!
Da gusto empezar los jueves con este "Ummmm".
Presagio de que lo voy a pasar en grande.
Mi Amo hoy apareció por el trabajo, tenía un par de reuniones que no podía eludir. Marchó a la hora de comer. Tenía que coger fuerzas para la sesión de la tarde con su esclavita.
Quedamos a las 15:30 como solemos hacer. Tal y como llegué vi la reja que da acceso a los bloques de la mazmorrita abierta y...allí que fui. Saqué la maletita, el bolso y el paraguas. Llevamos una semanita de lluvias pero justo en ese momento parece que había dejado de mojar pero cogí igualmente mi paraguas catana al estilo Kill Bill.
Allí en la puerta estaba mi Amo esperándome y entreteniéndose con Mister M., que muy amablemente, en plan broma sarcástica, me comentó que ¿quien me había dado permiso para entrar sin preguntar allí a su recinto? Está abierta... hay acceso, luego ya me abriría de nuevo con el mando le comenté.
Entramos y siempre me saludo con dos besos pero...esta vez no me los dio ni a la entrada ni a la salida. Me extrañó pero pensé que como es un poquito rarito no me tenía porqué asombrar. También llegué a pensar que mi Amo le había comentado que prefería que no me saludara con dos ósculos santos. Bueno, en el fondo me da igual pero me hizo darle vueltitas a la cabecita.
Entré como siempre la primera para ir disponiendo el material sobre la cama de doble colchón plastificada y me quité los botines y los pantalones negros. Me quedé simplemente con una camiseta y un jerseicito negro bastante transparente que tapaban ligeramente mi ropita interior de encaje negro.
Sin tardar mucho accedió a la salita mi Amo con un ajuar de toallas de todos los colores.
Pensé:
"Le ha tocado premio".
Casi ni le veía la cara por la altura del menaje de baño.
Me explicó que Mister M al ver que Él no acertaba a la hora de usar el rollo de plástico (para cuando usa la cera) y el de papel (para cuando su esclavita se corre), había optado por repartirle como 6 u 8 toallas para que fuera tapando las marcas de territorio que iba efectuando su perra por toda la sala.
Me pareció muy gracioso que con lo listo e inteligente que era mi Amo, eso, era algo que no llegaba a asimilar. El plástico y el papel. ¿Para que serviría cada uno a pesar de explicárselo todos los jueves?
Nos reímos un ratito y empezó a besarme y a alabar las cualidades de su esclavita.
Me hizo que me recostara de rodillas sobre un sofá de espaldas a la puerta de entrada. Sus besos empezaron a recorrer mis posaderas que estaban colocadas en pompa para que pudiera disfrutar de una visión completa. Subía por la espalda y volvía a bajar hasta las mismas. De repente sus dientes engancharon una de las tiras del tanguita y empezó a bajarlo delicadamente, primero de un lado, luego del otro.... Mordió la tira que estaba atrapada entre mis nalgas y lo bajó hasta las rodillas. Yo levanté una de lasa rodillas y luego la otra para que pudiera sacarlo del todo y no le molestara para nada. Mis agujeritos tienen que estar siempre disponibles para ser usados por mi Amo. Me puse un poco nerviosillas con las piernas porque sin darme cuenta pillaba el tanguita con las rodillas y tuve que levantarlas un par de veces más hasta dejar con total libertad a aquel pequeño trozo de tela que segundos antes había estado cubriendo mi coñito.
Me dio unas palmaditas en mi trasero que cada vez aumentaron más el nivel de fuerza hasta convertirse en un placentero pero doloroso spanking.
Hoy toca estrenar el collar de acero. Se cierra y abre con una tuerca. Me lo coloco yo misma. Está helado. Se me erizan los pezones al sentir el frío de la correa que sí me coloca mi Amo. Se acerca a un sofá y me dice que me acerque a Él. Me pongo de rodillas, tal y cómo sólo él se merece, agarro la correa con la boca y firme pero dulcemente me voy aproximando a Él. Le hago entrega de la correa con mis labios ardiendo. Me pide que me ponga de pie y me lleva paseando hasta el cuadrilátero.
Hoy estamos de estrenos. Toca estrenar también una nueva mordaza. Una con máscara esta vez, pero, en lugar de una bola para la boca lleva un corazoncito negro. En la variación está el gusto. Me encanta comprar cositas para que mi Amo las use y me adorne con ellas.
Me recojo el pelo para que a mi Amo no le moleste a la hora de mirarme a los ojos y de meterme la polla en la boca y porque...se que le encanta estirarme de la cola de caballo que me suelo hacer en la parte alta de la cabeza.
Me lleva al cuadrilátero y decide atarme la pierna izquierda en suspensión. Hoy tocan las cuerdas rojas. Me la coloca de tal manera que me tengo que quedar de puntillas con la pierna que me queda libre. Me apreta mucho, me duele, me corta un poco la circulación de la pierna. Con mis manos agarradas a la argolla que cuelga de en medio de estructura de madera me empieza a colocar la máscara (la cola no deja que se estén centradas las correas que envuelven a mi cabeza y se mueve un poco).
La cuerda me apreta cada vez más y me pongo a pensar que ¿porqué no me habrá puesto la mordaza antes de colgarme la pierna? el sufrimiento hubiera sido durante menos tiempo pero...claro... las esclavas no decidimos.
Empieza a pegarme bofetadas. Una tras otra. Me estira de la correa que ha pasado por una de las argollas. Siento como el frio acero del collar nuevo me empieza ahogar. Me cuesta respirar. Entre el ahogo del collar y el objeto con forma de corazón que impide que el aire entre con facilidad por mi garganta, hacen que...de repente... salga mi lado chulesco y le grito: "pégame más". Iba a decirle que si eso es todo lo fuerte que sabía pegar pero...con la corazoncito negro ocupando mi boca (ya se preocupó mi Amo de metérmelo bien adentro con sus manitas)...difícil era articular más palabras. Se animó un poco hasta que cogió el látigo y empezó a castigar mi espaldita, la parte en donde termina la espaldita, también llamada culo. Las piernecitas, el cuello, vuelta a la espalda y de nuevo comienza el circuito. Como me gusta ese látigo. Me gusta tanto como tanto me disgusta la paletita roja. Noto que en cada sesión se suelta un poquito más. Se vuelve un poquito más salvaje, un poquito más Amo, un poquito más Mío.
Creo que ha leído mis pensamientos y coge la paleta. Golpea los dos cachetes de mis posaderas, mi estomaguito y mis pechos. Farfullando como puedo le pido que por favor no me deje marcas. En esto si que suele ser comedido, no quiere que pueda tener problemas.
Ojalá me pudiera dejar marcas. Disfruto viéndolas y recordando a mi Amo. Me encanta sentir su fuerza y dominio sobre mí. Marcas de su amor por su perra.
Coge ahora el gran consolador y lo aplica sobre la parte superior de mi vagina. como toda buena esclava, pendiente de su Amo, traje el aparatito cargado al máximo de batería. Me corro un par de veces. Dejo anegada la colchoneta que hace de base del cuadrilátero (ya podemos descontar una de las toallas del ajuar). Sigue estirando de su jirafita mientras ella se corre de nuevo.
Por fin cesa la presión sobre mi largo cuello y noto la tan deseada bocanada de aire que hace un rato ansiaba con tantas ganas. Recupero el ritmo de mi respiración y mi Amo se entretiene mientras tanto en desatar mi piernecita que ya ha empezado a adquirir un raro rojito subido de tono.
Me pide que se la chupe. Yo encantada, es un premio para mí poder disfrutar de su deliciosa polla.
Chupo con muchas ganas, juego con mi lengua por todo su grande y duro falo. Sigo chupando, me gusta muy muy dura.
Hoy ha decidido mi Amo hacer pruebas de resistencia. Cada vez aguanto más pero...lo de hoy...ha sido salvaje y angustioso. El día menos pensado me ahoga de verdad. En uno de los momentos ya no aguantaba más y me he zafado de Él con los ojos llenos de lagrimas. Creo que se ha enfadado bastante. La primera lección que me enseñó (a parte de que mi lengua siempre tiene que estar dispuesta a chupar cualquier parte de su cuerpo que me acerque) fue que una esclava nunca puede usar sus manos sin permiso de su Amo y menos apartarlo. Me coge de la cabeza y me la agacha hasta el suelo. Pone su pie sobre mi espalda y me pisa. Mi cuerpo se encoge. mis pechos quedan aplastados contra mis rodillas. Me pongo cada vez más cachonda. Mi Amo quiere follarme y eso es lo que tendrá, a su caliente sumisa a sus pies, preparada para todo lo que le venga. Pero....me hace chupársela de nuevo, espera que haya aprendido la lección y...así es...ya no me atrevo a separarlo de mí aunque ya no tengo ni pizca de visión al estar mis ojos de nuevo cubiertos de lágrimas, pero no de dolor si no de las arcadas que me producen tanta verga en mi garganta.
Ahora toca la cama. Creo que es la segunda vez como mucho que pasamos por ella. Me pide que me recueste. Como siempre tardamos unos segundos en aclararnos entre boca arriba, boca abajo, cabeza allí o cabeza acá. No os preocupéis...espero que con un par de lecciones más de Barrio Sésamo...todo arreglado. Creo que al menos lo de arriba/ abajo en la línea vertical...lo tenemos bastante claro, ;)
Parece ser que mi Amo me va a follar a la manera del Misionero. Me quedo pensando que...es una postura muy tradicional para que la practique mi Amo. Empieza así pero acto seguido levanta mis piernas poniendo mis pies a la altura de sus orejas enfocando mis plantas a su cara. Que en cualquier momento que Él los mire los tenga en un ángulo favorable a sus ojos. Así disfruta mi Amo, contemplando mis pies, siempre a la vista. Le pone muy cachondo, es tan fetichista.
Me corro de nuevo no se cuantas veces. Me gustaría ser más precisa pero....me es imposible contabilizar tantas corridas. Otra toalla que reservamos para la cama (y ya van dos).
Me gira y me pone boca abajo, creo que me debió de atar las manos porque sólo recuerdo que se me puso encima y empezó a cabalgarme. Me ató unas cuerdas alrededor de la boca, apretándomelas. Su cuerpo tenía capturado el mío. No me podía mover, me faltaba el aire..o quizás me sobraba. Me desespera tanto tener algo en la boca que me amordace que.....empiezo a respirar a un ritmo acelerado, chillo, intento respirar de nuevo. Sigue mi desesperación, me muevo, me remuevo. Empiezo a pasarlo realmente mal. Yo creo que me hiperventilo. Intento pensar en otra cosa, pienso que tengo que respirar más pausadamente por que el compás de las bocanadas de aire es cada vez más acelerado. Mi Amo se da cuenta y después de un rato, que se me hace eterno, decide soltarme.
Lo intento, prometo que lo intento, pero....es superior a mí. Es cuando peor lo paso. Empiezo a calmarme, recupero la armonía de mi aliento y me calma para seguir de nuevo.
Ahora le toca el turno al sofá que me había llevado al principio de la sesión. Debe de seguir entrenándome para que sea la esclava con la boca más follable de todas las esclavas. Yo encantada de seguir con mi training. Empiezo de nuevo a lamer, chupar e intentar tragarme hasta el último centímetro de tan suculento manjar. Empiezo a emitir ruidos con mi boca que mezclados con toda la saliva que emana de ella se convierten en un concierto. El suelo cada vez más mojado (otra toalla apartada) , mi Amo cada vez más cachondo. Le acaricio la espalda los muslos mientras noto como Él ya no aguanta más tiempo de represión y estalla irremediablemente sobre mis pechos. Los empapa, los cubre con una dulce capa blanca y me lo esparzo con un suave masaje sobre ellos y sobre mi cara.
Creo que se lo debo de la primera vez que quedamos. Fuimos a un hotel y me pidió que me lo esparciera por la cara y parecía que me estaba poniendo cremita con dos dedos...jijiji...que recuerdos, que pavi. Antes era una niña...el me está convirtiendo en toda una mujer. En toda una puta..en su Puta.
Ahora duchita, a recoger y.....hasta el próximo jueves.
Otra cosita buena:
Por fin no tendré que pasear más mi maletita del placer por Barcelona. Después de comentarle a mi Amo unas poquitas veces que a ver si era posible que me la guardaran en la mazmorrita...pues....mister M se hará cargo de ella. Nos la guardará en una habitación privada que tiene.
Preferiría tenerla bajo llave porque...sospecho que habrá curioseado a ver que instrumentos de tortura tan especiales llevamos para que mi Amo me haga gritar tanto tooodas las sesiones.
La idea de que la guarde él no me seduce mucho pero...la otra opción de guardarla en casa y ser descubierta o de que se me parta esta espaldita que tanto gusta a mi Amo debido a que cada vez pesa más es todavía menos atractiva. ;)
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