22/01/17
De nuevo Lunes.
Otro fin de semanita que separa el Viernes del Lunes que vuelvo a ver a mi Amo.
Desayuno con Él, como todos los Lunes. Aprovechamos para contarnos lo que hemos hecho el finde y lo que nos hemos echado de menos.
A media mañana mi Amo me reclama:
-Pami
-¿Que necesitas, mi Amo?
-Que te arrodilles.
-Dame 15 minutos, mi Amo.
Y..yo...su sumisa....puntual como un reloj suizo, cumple con su promesa y le avisa al cuartito de hora.
Reencuentro en la kitchen.
Yo llego primera, como siempre. Soy el Ama del calabozo, la poseedora de la llave que abre nuestra room del placer.
Mientras el cierra la puerta con llave y apaga la luz yo me empiezo a arrodillar. Mi Amo me dice que no, que me apolle (uyy, apolle con ll de po..., ¿en que estaría pensando? ;)) encima de la mesa de la cafetera, me baja los pantalones y el tanguita y me pide que me quite la chaqueta.
Me inclina todo el torso encima de la repisa donde anteriormente había ubicada una nexpresso y empieza a acariciarme y a besarme el cuello.
Acto seguido me introduece los dedos en mi coñito que, por supuesto siempre está húmedo para mi Amo.
Es casi instantáneo, paso de la humedad al chorreo. Empiezo a gemir. Si fuera chico me llamarían "eyaculador precoz", sin lugar a dudas.
Mi Amo opta por meterme tres dedos de sus 5 de la mano izquierda en la boca para ahogar mis quejidos de placer. No tardo nada en explotar como una catarata en tiempos del deshielo. Mis manos intentan apartar como sea mis pantaloncitos y mi tanguita de semejante chorro caliente. Logro mojarme sólo las piernas y un poquito solamente la parte de atrás del pantalón. No me quejo, ya me dejó muy clarito mi Amo de que si me mojaba era problema mío. Tengo que estar preparada o evitar lo inevitable.
En el suelo se forma un charquito pero no contento con ello, mi Amo, me besa y me pide que me toque.
Pongo cara de: "¡Otra vez no, que ésta si que me calo".
Pero mi Amo lo tiene muy claro y no va a cambiar de opinión ponga yo la cara que ponga.
Con la camiseta medio caída de un lado, enseñando parte del sujetador, los pantalones y el tanguita bajados hasta las rodillas, frenados por las altas botas de tacón de 15 cm y suela roja como las de Louis Laboutin.
Abro las piernas tirando el culete para atrás para que el próximo chorro que salga de mi coñito ni tan siquiera salpique mis piernas. Me empiezo a tocar, noto que me viene de nuevo una calor que baja a través de mi cuerpo, mi mano derecha empieza a estar empapada y la sacudo para librarme de tanto jugo ardiente. Vuelvo a acabar lo que he empezado y voy juntando poco a poco las rodillas mientras las separo cada vez más de la perpendicular de mi cuerpo.
Estallo de nuevo y....siento que ms piernas se han mojado otra vez. Espero que no haya sido mucho y compruebo que el suelo ya parece un gran lago.
Mi Amo está orgulloso de mi, me dice que es lo que siempre había querido, alguien para usar siempre que Él quisiera, cuando quisiera y dónde quisiera. Y que además...yo soy muy sexual y que le pongo a mil.
Ahora sólo me queda dar brillo al suelo y le pregunto si también lo tendré que limpiar de rodillas a lo que Él me contesta: "No hace falta esclavita".
Si es que...mi Amo...es encantador.
De nuevo Lunes.
Otro fin de semanita que separa el Viernes del Lunes que vuelvo a ver a mi Amo.
Desayuno con Él, como todos los Lunes. Aprovechamos para contarnos lo que hemos hecho el finde y lo que nos hemos echado de menos.
A media mañana mi Amo me reclama:
-Pami
-¿Que necesitas, mi Amo?
-Que te arrodilles.
-Dame 15 minutos, mi Amo.
Y..yo...su sumisa....puntual como un reloj suizo, cumple con su promesa y le avisa al cuartito de hora.
Reencuentro en la kitchen.
Yo llego primera, como siempre. Soy el Ama del calabozo, la poseedora de la llave que abre nuestra room del placer.
Mientras el cierra la puerta con llave y apaga la luz yo me empiezo a arrodillar. Mi Amo me dice que no, que me apolle (uyy, apolle con ll de po..., ¿en que estaría pensando? ;)) encima de la mesa de la cafetera, me baja los pantalones y el tanguita y me pide que me quite la chaqueta.
Me inclina todo el torso encima de la repisa donde anteriormente había ubicada una nexpresso y empieza a acariciarme y a besarme el cuello.
Acto seguido me introduece los dedos en mi coñito que, por supuesto siempre está húmedo para mi Amo.
Es casi instantáneo, paso de la humedad al chorreo. Empiezo a gemir. Si fuera chico me llamarían "eyaculador precoz", sin lugar a dudas.
Mi Amo opta por meterme tres dedos de sus 5 de la mano izquierda en la boca para ahogar mis quejidos de placer. No tardo nada en explotar como una catarata en tiempos del deshielo. Mis manos intentan apartar como sea mis pantaloncitos y mi tanguita de semejante chorro caliente. Logro mojarme sólo las piernas y un poquito solamente la parte de atrás del pantalón. No me quejo, ya me dejó muy clarito mi Amo de que si me mojaba era problema mío. Tengo que estar preparada o evitar lo inevitable.
En el suelo se forma un charquito pero no contento con ello, mi Amo, me besa y me pide que me toque.
Pongo cara de: "¡Otra vez no, que ésta si que me calo".
Pero mi Amo lo tiene muy claro y no va a cambiar de opinión ponga yo la cara que ponga.
Con la camiseta medio caída de un lado, enseñando parte del sujetador, los pantalones y el tanguita bajados hasta las rodillas, frenados por las altas botas de tacón de 15 cm y suela roja como las de Louis Laboutin.
Abro las piernas tirando el culete para atrás para que el próximo chorro que salga de mi coñito ni tan siquiera salpique mis piernas. Me empiezo a tocar, noto que me viene de nuevo una calor que baja a través de mi cuerpo, mi mano derecha empieza a estar empapada y la sacudo para librarme de tanto jugo ardiente. Vuelvo a acabar lo que he empezado y voy juntando poco a poco las rodillas mientras las separo cada vez más de la perpendicular de mi cuerpo.
Estallo de nuevo y....siento que ms piernas se han mojado otra vez. Espero que no haya sido mucho y compruebo que el suelo ya parece un gran lago.
Mi Amo está orgulloso de mi, me dice que es lo que siempre había querido, alguien para usar siempre que Él quisiera, cuando quisiera y dónde quisiera. Y que además...yo soy muy sexual y que le pongo a mil.
Ahora sólo me queda dar brillo al suelo y le pregunto si también lo tendré que limpiar de rodillas a lo que Él me contesta: "No hace falta esclavita".
Si es que...mi Amo...es encantador.
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