18/01/18
Ummmm
¡¡¡Bien!!!!
Nuevo jueves de mazmorrita.
Cada vez me gusta más y lo ansío con más ganas.
Hoy mi Amo tuvo que pasarse por la oficina por la mañanita así que tuve la suerte de poder disfrutar de su presencia en el desayuno junto con un par de compañeros más.
Hoy quedamos a las 16:00. Mr. M no podrá estar para recibirnos pero deja a alguien en su lugar para que se haga cargo.
Yo llego a menos 25 y aprovecho el ratico que me queda hasta la deseada hora para hacer unas gestiones con el móvil.
Mi Amo me avisa que hasta las 16.00 en punto no llegará y me apresuto a acabar con mis cositas para a menos 5 estar ya en la puerta. Me encanta recibir a mi Amo con la mejor de mis sonrisas. No hace falta que le diga nada, mis ojitos no necesitan subtítulos para saber lo que dicen.Seguro que ha leído bien el mensaje en ellos.
Ardo de deseos de que me castigue y me posea.
Son cositas que jamás hubiera pensado que me llegaran a gustar y menos a practicar pero....allí estaba yo, como una perrita en celo, como su perra.
Entramos y me hace pasar a la sala mientras Él conversa con la amable chica que nos atiende. Llevo las botas que Él me pidió que llevara. Entra y me encuentra colocando todas las cositas sobre una cama realizada con unos palets que parece ser que han cambiado esta semana. Me pongo a mirarla pensando que no se cual era más cutre si la antigua estilo de nuestras abuelitas o esa especie de armatoste con dos colchones revestidos de un plástico negro cada uno. ¿Les costaría mucho comprar un par de cabezales de esos de metal en los cuales me pudiera amarrar mi Amo? Seguro que muchos amos y esclavitas se lo agradecerían. Ummm, la próxima vez se lo comentaré en plan irónico y graciosillo para que no se moleste.
Mi Amo no tarda en entrar, me dice lo guapa que estoy, como siempre hace. Es muy caballero y muy amable. En mi Amo, mi Principito, mi Castigador, mi Todo.
Antes de que pueda ir al baño me coge de la mano y me dice que lo acompañe, le gusta pasear conmigo ya sea de pie, cogida de la cintura o llevándome a rastras de rodillas, lo que sea pero siempre paseandome y mostrándome al mundo, a nuestro mundo, al creado por nosotros.
Me lleva a la camilla del ginecólogo y me pide que me arrodille sobre ella con la cabecita apoyada en el cabezal. Empieza a azotarme, yo o quiero mirar, no se si se va a enfadar si lo miro y por otra parte no quiero saber con qué ni por donde me van a venir los golpes. Rápidamente me doy cuenta de que lo que ha cogido es el látigo negro y rojo trenzado que está siempre colgado al ladito de mi "amada paleta". Me empieza a azotar todo el cuerpo, las nalgas, la espalda, los hombros. Le encanta mi esapaldita y más cuanto más marcada esté. Como siempre...sale mi lado vikinga y decido no quejarme pero...finalmente se me empiezan a escapar los chilliditos. Eso le hace coger más confianza a mi Amo y se empieza a poner más cachondo por lo que...empieza a golpearme con más fuerza.
Para de repente, sigo sin mirar y noto como si me dieran con algo de madera. Empiezo a pensar que...ese instrumento jamás lo había notado antes en mi piel y le voy dando vueltitas a la cabeza pensando que que podía ser. Ya está, al entrar me fijé que había una cuchara de madera de esas de cocina, me fijé porque me hizo gracia y...efectivamente, era eso. Cuando ya estaba confiada, de repente, noto otra textura diferente que esta vez si reconozco.....
¡¡¡Oh, noooo!!!!
¡¡¡Horror!!!
La temida paletita de los h..... (palabra que suele usar mi Amo y a mí me hace mucha gracia por la manera en que se le llena la boquita cada vez que la pronuncia).
Me pregunto que ¿porqué si he sido buena?
(Después de abandonar el relato por falta de tiempo y un fin de semana por en medio, voy a intentar acabar de contaros el último jueves lo más fiel posible a los echos acaecidos)
Tras unas paletadas, mi Amo hace que me corra como una perrita un par de veces o tres (mi Amo siempre me hace perder la noción de mis corridas).
Luego me hace que me gire. Siempre me lía con las posiciones porque...o no se explica bién o yo no capto como quiere que me ponga (secretito...yo creo que es lo primero...;)).
Me pide finalmente que la cabecita arriba...(empezaba a parecer un gatito dando vueltas por la camilla) y posición supino. Por fín logro situarme y me agarro fuertemente con la manos al borde superior de la camilla. Aún no me ha puesto el collar ni ningún complemento de esos que le dan un poquito de color a la sesión, a parte del rojito cereza o pimiento que está adquiriendo mi parte trasera.
Hace que con mi boca sujete el mango del látigo, lo muerdo con fuerza, no me gustaría que se me cayera teniendo mi Amo la roja paletita tan cerca.
Coge de nuevo la paleta y empieza a castigar mis pechos restregándola con las partes sobresalientes de ella. Me da algunos golpes también y va bajando hacia mi barriguita y mi culete. Mantengo los pies apoyandos en el extremo y sigo sin soltar mis manos del cabezal y mucho menos el mango de entre mis dientes. Coje de nuevo la cuchara de palo y me sigue azotando con ella.
Decide entonces que ya es hora de que su putita se corra de nuevo y empieza a introducir sus dedos en mi vagina. Me vuelvo a correr, una, dos, tres veces...mis pies se empiezan a resbalar debido a los flujos que emergen de mi interior. Es increible la capacidad de producción de líquidos que tiene mi organismo. A veces me asusto a mí misma.Espero no asustar también a mi Amo.
Intento no caerme de la camilla porque entre espasmo y espasmo, corrida tras corrida, ya no mantengo bien el equilibrio. Es como una pista de patinaje. Mi cuerpo empapado es un vaiven que marca los 4 puntos cardinales con sus derivados a la perfección.
Después de no se cuantos orgasmos, mi Amo decide llevarme a la estructura de madera, pasamos por debajo de ella.. Me ata las manos con la cuerda amarilla tirando a dorada (moníssisma por cierto) y me hace sentar en una silla blanca de polipiel de cara al respaldo y cara a una de las esquinitas de la mazmorrita (no sin antes colocarme el bozal de arito rojo en la boca). Noto que me observa de lejos, le encanta mirarme cuando yo no me doy cuenta.
Mientras él me observa mi boca empieza a salivar más de lo normal a causa de la argolla que me la mantiene abierta. Veo como babeo como un toro a su salida a la plaza. Me molesta y empiezo a mover la cabeza para librarme de los hilos liquidos que emergen de mi orificio bucal.
Sigo siendo la misma eslavita escrupulosa de la semana pasada y las anteriores. Intento que mi pubis ni roce la silla. ¡¡¡Quien sabe que tipo de enfermedades se me pueden contagiar de tanto mobiliario en uso!!!
Empiezo a notar un olor a cigarro encendido, no me atrevo a girarme, recuerdo muy bien que m iAmo me dijo mirada al frente. Noto el prime quemazo en mi espalda. Ainsss. Otro y leugo otro, 5 ó 6 veces más, no puedo evitar el gritar cada vez que noto la cabecita ardiendo del cigarro rozando mi cuerpo. Pequeños pinchacitos de quemazo empiezo a notar en mis nalgas y en mis piernas. Así...sin avisar. Vuelve de nuevo a mi espaldita. Empieza como a esbozar un dibujo en mi espalda. Mi mente comienza a pensar en la marca que se le habrá ocurrido dejarme para el siguiente fin de semana.
Sigo en posición de puntillas alrededor de la silla pero noto que empiezo a temblar, la posición no es muy favorable y el cigarrillo no ayuda mucho, tiempblo y me estremezco a la vez.....
Es el momento de que mi Amo me penetre. Está super cachondo. Me enviste por detrás salvajemente. Veo peligrar también mi cabeza...glub, que cerquita estoy de las dos paredes que forman el triangulo de mi futura muerte por rotura craneal.
Empiezo a relajarme y pensar menos en la pared, mi Amo tiene cuidado de no acabar conmigo de semejante manera y me corro de nuevo.
Al peligro del incio se le agrega el peligro de muerte por resbalón. Sigo aguantando en cuclillas alrededor de la silla, las piernas se resisten a dejar caer mis partes más íntimas sobre la silla. Voy a salir con las piernitas más musculadas de la historia del BDSM.
Me corro de nuevo, esta vez con resbalón del pie derecho que incrusta todos sus deditos contra la pared.
¡¡¡¡Ainsss!!! Que dolor. Esto de patear las paredes tampoco entraba en el contrato. Aullo de dolor y de placer a la vez, ya que de nuevo me estoy corriendo.
Me levanta y me hace que me arrodille en la misma silla, el otro extremo de la cuerda lo amarra a una de las elevadas argollas de el cuadrilátero. Cada vez más incómoda pero muy a gusto de ver que hago feliz a mi Amo. Me folla de nuevo. No se cuantos llevo ya. La silla empieza a volverse inestable mientras me sigue invistiendo cada vez con más fuerza. Pero hay momentos en que eso ya me da igual.
Me hace levantar de la blanca silla y me hace que me arrodille en el suelo sin desatarme las manos.
Me tira entonces al suelo. Quiere seguir follándome, yo me empiezo a mover, las manos me han quedado mal colocadas bajo mi cuerpo. Noto que una de las muñecas la tengo entregirada. Ufff, ¡que dolor! Me molestan las muñecas, las cuerdas. No hay manera de encontrar la postura para deshacerme de la incomodidad.
El dolor empieza a ser muy intenso. Mi Amo, como es muy precavido y quiere que me vaya acostumbrando poco a poco a este maravilloso mundo, de momento no me apreta mucho las cuerdas. Por un momento me pasa por la cabecita el deshacerme de las cuerdas. Estoy ya en ello. Luego recuerdo que no le va hacer ninguna ilusión verme suelta por mi propia voluntad y....decido meter bien las manitas de nuevo entre sus nudos.
Sigue follándome desenfrenadamente. Me viola, me resisto, las expresiones de mi cara lo dicen todo. Chillo, aullo, emito todo tipo de sonidos, de dolor, de placer, de deseo....
¿Os he contado alguna vez que mi Amo tiene un "Don"?
El Don de descolocarme, pierdo la noción del tiempo, del espacio y de contar...los orgasmos que voy teniendo a lo largo de cada una de las sesiones.
Hace que me levante, me abofetea. De uno de los cachetes me descoloca la arandela de la mordaza y pienso: "¡que fea estaría mellada!
Por eso decido, sin mediar sonido, sacármela con la lengua, se que seguramente me castigará pero prefiero eso que acudir al dentista a repararme el comedor.
Mi Amo me lleva entonces a un sofá que Él nada más entrar ya ha colocado estrategicamente de espaldas a la puerta y en frente del cuadrilátero del placer.
Toca el turno de hacer disfrutar a mi Amo como sólo Él se merece. Ahora es Él el que se sienta sobre el sofa con respaldo y apolladeros. Me hace que me arrodille, me acerco a Él dando rodillitas cortas hasta que llego a una distancia perfecta para la misión que me ha encomendado.
Estoy dispuesta a hacerle la mejor felación que le hayan hecho jamás en su vida. Para eso nací yo...para ser la mejor sierva de mi Amo.
Me paso minutos y minutos lamiendo su falo, absorviendo, tragando hasta quedarme sin aliento, chupando desde la punta de su polla hasta el extremo más meridional de su escroto, me introduzco los "huevos" en la boca, uno a uno. Juego con ellos, los disfruto. Vuelvo a succionar su suave y grande polla. Me traspasa la garganta una y otra vez. Estoy contenta, ya no necesito sacármela para respirar, no se si ya no respiro o me han salido unas branquias que me ayudan a realizar la "operación comida" a mi Amo.
Mi Amo empieza a emitir una especie de rugidos en plan "Conan el Bárbaro". Me complace enormemente verlo así de salvaje (sólo en otra ocasión emitió semejantes sonidos).
Después de un largo rato en el que no se cual de los dos disfruta más, mi Amo ya no aguanta y estalla en una gran corrida que me pone perdida, me lo restrego por los pechos e intento que no quede ni una pizca sin esparcir.
Me llena de satisfacción ver como ha disfrutado mi Amo, me gusta hacerle feliz.
Me dice que he sido una buena perrita y que me va a premiar. Me deja bien claro que lo que me va a hacer no es una práctica común a practicar a las esclavas pero que yo me lo merezco.
Empieza a comerme el coñito. Ese que llevo perfectamente depilado y suave, cuidado especialmente para Él.
Mi Amo lleva barbita de un par de días. Yo creo que lo hace adrede porque me ve demasiado delicada. Aún me recuerda de vez en cuando que la primera vez que me besó me quejé de que me rascaba. Si, definitivamente, lo hace aposta, tiene que entrenar a su vikinga lo mejor posible si no...nunca me podrá vender, como dice, Él (tiene mucho sentido del humor mi Amo, o ¿soy demasiado ilusa como para pensar que jamás lo haría?).
Empieza a lamer delicadamente aumentando el ritmo, ummm, me gusta....más que gustarme...me encanta, como casi todo lo que me hace mi Amo (nunca me olvido de la "maldita paleta").
Estoy a puntito de irme de nuevo pero...empieza a lamer con más fuerza al igual que la fuerza de su poca barba. Empieza a escocerme del roce, me molesta bastante, pienso más en el dolor que en el placer por un momento pero... debe de ser cierto eso de que... "el roce hace el cariño" porque cuanto más me roza, a pesar del quemazón, parece ser que más cachonda me pone. Me corro de nuevo.
Ya no se ni en que día vivo...sólo sé que es jueves y pienso..¿para que quiero saber más?
El tiempo que paso con mi Amo es sólo eso..."tiempo maravilloso" no me importa nada más, no pienso en nada más, sólo existe Él.
Necesita un respiro y el tiempo llega a su fin. Lo dicho...dos horitas no dan para mucho.
Me coje en su regazo, me abraza, me besa y me comenta lo mucho que le ha gustado y que con el aguante que Él tiene y que ha estado un par de veces a punto de estallar.
Tras ese ratiro de LOVE nos diponemos a ducharnos y a recogerlo todo.
Ummmm, ahora a pensar en el próximo jueves.
Ummmm
¡¡¡Bien!!!!
Nuevo jueves de mazmorrita.
Cada vez me gusta más y lo ansío con más ganas.
Hoy mi Amo tuvo que pasarse por la oficina por la mañanita así que tuve la suerte de poder disfrutar de su presencia en el desayuno junto con un par de compañeros más.
Hoy quedamos a las 16:00. Mr. M no podrá estar para recibirnos pero deja a alguien en su lugar para que se haga cargo.
Yo llego a menos 25 y aprovecho el ratico que me queda hasta la deseada hora para hacer unas gestiones con el móvil.
Mi Amo me avisa que hasta las 16.00 en punto no llegará y me apresuto a acabar con mis cositas para a menos 5 estar ya en la puerta. Me encanta recibir a mi Amo con la mejor de mis sonrisas. No hace falta que le diga nada, mis ojitos no necesitan subtítulos para saber lo que dicen.Seguro que ha leído bien el mensaje en ellos.
Ardo de deseos de que me castigue y me posea.
Son cositas que jamás hubiera pensado que me llegaran a gustar y menos a practicar pero....allí estaba yo, como una perrita en celo, como su perra.
Entramos y me hace pasar a la sala mientras Él conversa con la amable chica que nos atiende. Llevo las botas que Él me pidió que llevara. Entra y me encuentra colocando todas las cositas sobre una cama realizada con unos palets que parece ser que han cambiado esta semana. Me pongo a mirarla pensando que no se cual era más cutre si la antigua estilo de nuestras abuelitas o esa especie de armatoste con dos colchones revestidos de un plástico negro cada uno. ¿Les costaría mucho comprar un par de cabezales de esos de metal en los cuales me pudiera amarrar mi Amo? Seguro que muchos amos y esclavitas se lo agradecerían. Ummm, la próxima vez se lo comentaré en plan irónico y graciosillo para que no se moleste.
Mi Amo no tarda en entrar, me dice lo guapa que estoy, como siempre hace. Es muy caballero y muy amable. En mi Amo, mi Principito, mi Castigador, mi Todo.
Antes de que pueda ir al baño me coge de la mano y me dice que lo acompañe, le gusta pasear conmigo ya sea de pie, cogida de la cintura o llevándome a rastras de rodillas, lo que sea pero siempre paseandome y mostrándome al mundo, a nuestro mundo, al creado por nosotros.
Me lleva a la camilla del ginecólogo y me pide que me arrodille sobre ella con la cabecita apoyada en el cabezal. Empieza a azotarme, yo o quiero mirar, no se si se va a enfadar si lo miro y por otra parte no quiero saber con qué ni por donde me van a venir los golpes. Rápidamente me doy cuenta de que lo que ha cogido es el látigo negro y rojo trenzado que está siempre colgado al ladito de mi "amada paleta". Me empieza a azotar todo el cuerpo, las nalgas, la espalda, los hombros. Le encanta mi esapaldita y más cuanto más marcada esté. Como siempre...sale mi lado vikinga y decido no quejarme pero...finalmente se me empiezan a escapar los chilliditos. Eso le hace coger más confianza a mi Amo y se empieza a poner más cachondo por lo que...empieza a golpearme con más fuerza.
Para de repente, sigo sin mirar y noto como si me dieran con algo de madera. Empiezo a pensar que...ese instrumento jamás lo había notado antes en mi piel y le voy dando vueltitas a la cabeza pensando que que podía ser. Ya está, al entrar me fijé que había una cuchara de madera de esas de cocina, me fijé porque me hizo gracia y...efectivamente, era eso. Cuando ya estaba confiada, de repente, noto otra textura diferente que esta vez si reconozco.....
¡¡¡Oh, noooo!!!!
¡¡¡Horror!!!
La temida paletita de los h..... (palabra que suele usar mi Amo y a mí me hace mucha gracia por la manera en que se le llena la boquita cada vez que la pronuncia).
Me pregunto que ¿porqué si he sido buena?
(Después de abandonar el relato por falta de tiempo y un fin de semana por en medio, voy a intentar acabar de contaros el último jueves lo más fiel posible a los echos acaecidos)
Tras unas paletadas, mi Amo hace que me corra como una perrita un par de veces o tres (mi Amo siempre me hace perder la noción de mis corridas).
Luego me hace que me gire. Siempre me lía con las posiciones porque...o no se explica bién o yo no capto como quiere que me ponga (secretito...yo creo que es lo primero...;)).
Me pide finalmente que la cabecita arriba...(empezaba a parecer un gatito dando vueltas por la camilla) y posición supino. Por fín logro situarme y me agarro fuertemente con la manos al borde superior de la camilla. Aún no me ha puesto el collar ni ningún complemento de esos que le dan un poquito de color a la sesión, a parte del rojito cereza o pimiento que está adquiriendo mi parte trasera.
Hace que con mi boca sujete el mango del látigo, lo muerdo con fuerza, no me gustaría que se me cayera teniendo mi Amo la roja paletita tan cerca.
Coge de nuevo la paleta y empieza a castigar mis pechos restregándola con las partes sobresalientes de ella. Me da algunos golpes también y va bajando hacia mi barriguita y mi culete. Mantengo los pies apoyandos en el extremo y sigo sin soltar mis manos del cabezal y mucho menos el mango de entre mis dientes. Coje de nuevo la cuchara de palo y me sigue azotando con ella.
Decide entonces que ya es hora de que su putita se corra de nuevo y empieza a introducir sus dedos en mi vagina. Me vuelvo a correr, una, dos, tres veces...mis pies se empiezan a resbalar debido a los flujos que emergen de mi interior. Es increible la capacidad de producción de líquidos que tiene mi organismo. A veces me asusto a mí misma.Espero no asustar también a mi Amo.
Intento no caerme de la camilla porque entre espasmo y espasmo, corrida tras corrida, ya no mantengo bien el equilibrio. Es como una pista de patinaje. Mi cuerpo empapado es un vaiven que marca los 4 puntos cardinales con sus derivados a la perfección.
Después de no se cuantos orgasmos, mi Amo decide llevarme a la estructura de madera, pasamos por debajo de ella.. Me ata las manos con la cuerda amarilla tirando a dorada (moníssisma por cierto) y me hace sentar en una silla blanca de polipiel de cara al respaldo y cara a una de las esquinitas de la mazmorrita (no sin antes colocarme el bozal de arito rojo en la boca). Noto que me observa de lejos, le encanta mirarme cuando yo no me doy cuenta.
Mientras él me observa mi boca empieza a salivar más de lo normal a causa de la argolla que me la mantiene abierta. Veo como babeo como un toro a su salida a la plaza. Me molesta y empiezo a mover la cabeza para librarme de los hilos liquidos que emergen de mi orificio bucal.
Sigo siendo la misma eslavita escrupulosa de la semana pasada y las anteriores. Intento que mi pubis ni roce la silla. ¡¡¡Quien sabe que tipo de enfermedades se me pueden contagiar de tanto mobiliario en uso!!!
Empiezo a notar un olor a cigarro encendido, no me atrevo a girarme, recuerdo muy bien que m iAmo me dijo mirada al frente. Noto el prime quemazo en mi espalda. Ainsss. Otro y leugo otro, 5 ó 6 veces más, no puedo evitar el gritar cada vez que noto la cabecita ardiendo del cigarro rozando mi cuerpo. Pequeños pinchacitos de quemazo empiezo a notar en mis nalgas y en mis piernas. Así...sin avisar. Vuelve de nuevo a mi espaldita. Empieza como a esbozar un dibujo en mi espalda. Mi mente comienza a pensar en la marca que se le habrá ocurrido dejarme para el siguiente fin de semana.
Sigo en posición de puntillas alrededor de la silla pero noto que empiezo a temblar, la posición no es muy favorable y el cigarrillo no ayuda mucho, tiempblo y me estremezco a la vez.....
Es el momento de que mi Amo me penetre. Está super cachondo. Me enviste por detrás salvajemente. Veo peligrar también mi cabeza...glub, que cerquita estoy de las dos paredes que forman el triangulo de mi futura muerte por rotura craneal.
Empiezo a relajarme y pensar menos en la pared, mi Amo tiene cuidado de no acabar conmigo de semejante manera y me corro de nuevo.
Al peligro del incio se le agrega el peligro de muerte por resbalón. Sigo aguantando en cuclillas alrededor de la silla, las piernas se resisten a dejar caer mis partes más íntimas sobre la silla. Voy a salir con las piernitas más musculadas de la historia del BDSM.
Me corro de nuevo, esta vez con resbalón del pie derecho que incrusta todos sus deditos contra la pared.
¡¡¡¡Ainsss!!! Que dolor. Esto de patear las paredes tampoco entraba en el contrato. Aullo de dolor y de placer a la vez, ya que de nuevo me estoy corriendo.
Me levanta y me hace que me arrodille en la misma silla, el otro extremo de la cuerda lo amarra a una de las elevadas argollas de el cuadrilátero. Cada vez más incómoda pero muy a gusto de ver que hago feliz a mi Amo. Me folla de nuevo. No se cuantos llevo ya. La silla empieza a volverse inestable mientras me sigue invistiendo cada vez con más fuerza. Pero hay momentos en que eso ya me da igual.
Me hace levantar de la blanca silla y me hace que me arrodille en el suelo sin desatarme las manos.
Me tira entonces al suelo. Quiere seguir follándome, yo me empiezo a mover, las manos me han quedado mal colocadas bajo mi cuerpo. Noto que una de las muñecas la tengo entregirada. Ufff, ¡que dolor! Me molestan las muñecas, las cuerdas. No hay manera de encontrar la postura para deshacerme de la incomodidad.
El dolor empieza a ser muy intenso. Mi Amo, como es muy precavido y quiere que me vaya acostumbrando poco a poco a este maravilloso mundo, de momento no me apreta mucho las cuerdas. Por un momento me pasa por la cabecita el deshacerme de las cuerdas. Estoy ya en ello. Luego recuerdo que no le va hacer ninguna ilusión verme suelta por mi propia voluntad y....decido meter bien las manitas de nuevo entre sus nudos.
Sigue follándome desenfrenadamente. Me viola, me resisto, las expresiones de mi cara lo dicen todo. Chillo, aullo, emito todo tipo de sonidos, de dolor, de placer, de deseo....
¿Os he contado alguna vez que mi Amo tiene un "Don"?
El Don de descolocarme, pierdo la noción del tiempo, del espacio y de contar...los orgasmos que voy teniendo a lo largo de cada una de las sesiones.
Hace que me levante, me abofetea. De uno de los cachetes me descoloca la arandela de la mordaza y pienso: "¡que fea estaría mellada!
Por eso decido, sin mediar sonido, sacármela con la lengua, se que seguramente me castigará pero prefiero eso que acudir al dentista a repararme el comedor.
Mi Amo me lleva entonces a un sofá que Él nada más entrar ya ha colocado estrategicamente de espaldas a la puerta y en frente del cuadrilátero del placer.
Toca el turno de hacer disfrutar a mi Amo como sólo Él se merece. Ahora es Él el que se sienta sobre el sofa con respaldo y apolladeros. Me hace que me arrodille, me acerco a Él dando rodillitas cortas hasta que llego a una distancia perfecta para la misión que me ha encomendado.
Estoy dispuesta a hacerle la mejor felación que le hayan hecho jamás en su vida. Para eso nací yo...para ser la mejor sierva de mi Amo.
Me paso minutos y minutos lamiendo su falo, absorviendo, tragando hasta quedarme sin aliento, chupando desde la punta de su polla hasta el extremo más meridional de su escroto, me introduzco los "huevos" en la boca, uno a uno. Juego con ellos, los disfruto. Vuelvo a succionar su suave y grande polla. Me traspasa la garganta una y otra vez. Estoy contenta, ya no necesito sacármela para respirar, no se si ya no respiro o me han salido unas branquias que me ayudan a realizar la "operación comida" a mi Amo.
Mi Amo empieza a emitir una especie de rugidos en plan "Conan el Bárbaro". Me complace enormemente verlo así de salvaje (sólo en otra ocasión emitió semejantes sonidos).
Después de un largo rato en el que no se cual de los dos disfruta más, mi Amo ya no aguanta y estalla en una gran corrida que me pone perdida, me lo restrego por los pechos e intento que no quede ni una pizca sin esparcir.
Me llena de satisfacción ver como ha disfrutado mi Amo, me gusta hacerle feliz.
Me dice que he sido una buena perrita y que me va a premiar. Me deja bien claro que lo que me va a hacer no es una práctica común a practicar a las esclavas pero que yo me lo merezco.
Empieza a comerme el coñito. Ese que llevo perfectamente depilado y suave, cuidado especialmente para Él.
Mi Amo lleva barbita de un par de días. Yo creo que lo hace adrede porque me ve demasiado delicada. Aún me recuerda de vez en cuando que la primera vez que me besó me quejé de que me rascaba. Si, definitivamente, lo hace aposta, tiene que entrenar a su vikinga lo mejor posible si no...nunca me podrá vender, como dice, Él (tiene mucho sentido del humor mi Amo, o ¿soy demasiado ilusa como para pensar que jamás lo haría?).
Empieza a lamer delicadamente aumentando el ritmo, ummm, me gusta....más que gustarme...me encanta, como casi todo lo que me hace mi Amo (nunca me olvido de la "maldita paleta").
Estoy a puntito de irme de nuevo pero...empieza a lamer con más fuerza al igual que la fuerza de su poca barba. Empieza a escocerme del roce, me molesta bastante, pienso más en el dolor que en el placer por un momento pero... debe de ser cierto eso de que... "el roce hace el cariño" porque cuanto más me roza, a pesar del quemazón, parece ser que más cachonda me pone. Me corro de nuevo.
Ya no se ni en que día vivo...sólo sé que es jueves y pienso..¿para que quiero saber más?
El tiempo que paso con mi Amo es sólo eso..."tiempo maravilloso" no me importa nada más, no pienso en nada más, sólo existe Él.
Necesita un respiro y el tiempo llega a su fin. Lo dicho...dos horitas no dan para mucho.
Me coje en su regazo, me abraza, me besa y me comenta lo mucho que le ha gustado y que con el aguante que Él tiene y que ha estado un par de veces a punto de estallar.
Tras ese ratiro de LOVE nos diponemos a ducharnos y a recogerlo todo.
Ummmm, ahora a pensar en el próximo jueves.
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